“Pensando de la forma correcta”

Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Tu transformación comienza a medida que el Espíritu Santo te da revelación de la Palabra de Dios, y a medida que progresas en ese conocimiento eres transformado y no conformado, porque empiezas a pensar de una manera diferente a como piensa este mundo. La voluntad de  Dios es progresiva, lo que has experimentado de Dios no es todo, hay mucho más, todavía puedes ser transformado a la imagen de Cristo y esa transformación se ve muy evidente cuando empiezas a pensar a la manera de Dios, de forma correcta.

El hombre natural busca tener un pensamiento positivo mediante la declaración repetitiva, pero eso no es lo que te va a transformar, lo que si lo hará será la revelación que tengas de la Palabra de Dios, para la vida natural y algunas cosas temporales te puede funcionar circunstancialmente, pero no para las cosas eternas, para las cosas que realmente tienen valor eterno, no funciona. Dios te diseñó para que pensaras como Él, te dio una mente superior que solo piense los pensamientos de la Palabra; debe haber una diferencia entre tu comportamiento, las palabras que vienen de tus pensamientos, porque tú hablas y actúas conforme a lo que dejas albergar, este mundo fue diseñado para comportarse de la forma que le hablen, si tienes una manera correcta de pensar tendrás una manera correcta de hablar, ninguna palabra cae en tierra cuando viene de una mente renovada, esto quiere decir que Jesús nos regresó al diseño original de como Dios creó a Adán y a Eva, los creó con una mente superior y cuando Cristo vino a esta tierra recuperó esa manera superior de pensar.

Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Muchas veces tienes que comparar lo que estas pensando con la Palabra de Dios, porque si te dejas dar forma por los pensamientos que tengas empezarás a perder la fe, los pensamientos de Dios para ti no son negativos ni de calamidad. Necesitas saber lo que Dios piensa de ti, pero tienes que saber lo que piensas de Dios, ya que muchas veces no obtienes nada porque no estás pensando bien de Dios en esa área.

Efesios 4:17-19: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.”

Si estás pensando bien estás cerca de obtener algo bueno, agradable y perfecto, pero debes marcar la diferencia en tu día, entre la manera correcta de pensar y la manera como el sistema del mundo te quiere hacer pensar. El que no cuida su mente, su corazón se le endurece, y la ignorancia gana terreno en su vida, si tienes el conocimiento de la verdad de Dios en esa área no perecerás. En la mente puedes comprender el ataque y los pensamientos que te vienen y puedes discernirlos y confrontarlos, pero cuando no haces la labor de ser profundo en la Palabra, lo que no conquistas en tu mente se hace fortaleza en tu corazón.

Cuando el Espíritu Santo toma del corazón de Dios un pensamiento y te lo revela a tu corazón, para ti deja de ser solo una idea para convertirse en una convicción y en el momento que eso pasa, estás cerca de ver tu milagro.