Pelea tu cambio en oración

Lo peor que le puede pasar a un hijo de Dios es pensar que no tiene nada que cambiar, e ignorar que hay áreas en su vida que están incompletas y que requieren una transformación. Ahora bien, hay muchas cosas que la gente quiere que cambien afuera, pero lo que no está cambiando afuera es el resultado de que no se está generando cambio adentro.

Los cambios que realmente hace el Señor en el corazón del hombre no vienen a menos que se tenga una acción espiritual importante, es cuando se hace un rompimiento espiritual que se pueden establecer cambios en nuestra vida. Dios nos está invitando a orar, y lo peor que puede pasar es que venga la unción sin un asiento de oración. La unción va a venir como una lluvia, pero la oración es la que le hace depósito para que se quede.

Debemos dejarnos cambiar por la Palabra de Dios y por su Espíritu Santo, estamos en un momento en el que hay que cansarse del estancamiento y de ver las mismas cosas en nuestra vida, hogar, y país. Es necesario entender que hay un Dios que puede traer una experiencia que rompa el ciclo de comodidades y conformismos. Pero, todo comienza con un encuentro con Dios.

Génesis 32: 22 – 30: “Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Dios quiere bendecirnos, pero que hay pelear, es decir, ser insistentes para que esa bendición llegue a nuestras vidas. No conquistaremos si hacemos una oración esporádica y vacía, es necesario luchar, necesitamos más que un mensaje, es indispensable oración, ayuno, apartarnos y tener intimidad con el Padre. Hay que meternos con Dios si queremos un verdadero cambio. No soltemos la oración hasta que recibamos la bendición.

Tenemos que pelear por un encuentro que nos cambie el nombre, el pasado, las marcas y etiquetas que dejó el ayer, porque llegó un nuevo tiempo para nuestras vidas, un destino diferente. La herencia y la tierra están en el poder de un cambio que nosotros debemos pelear.