“Orando por lo imposible”

Milagros suceden cuando crees que Dios es más grande que tus limitaciones. Debes creer que tienes a un Dios que tiene poder sobre lo imposible, Él hoy puede cambiar tu lamento en baile y tu enfermedad en un poderoso testimonio de sanidad. El enemigo está constantemente recordándote tu imposibilidad, pero es necesario recordar los hechos de Dios, porque Él tiene poder para cambiar esa imposibilidad. No tienes a un Dios mediano, ni término medio, que algunas cosas puede y otras no, tienes un Dios tamaño infinito, no hay nada que se le puede comparar, ni asemejar; Él es más grande que tu enfermedad, que tu problema, y que tus limitaciones, es más grande que cualquier otra cosa que se haya creado, porque Él es el creador de todas las cosas.

Hoy debes poner tu fe en aquel que puede cambiar todas tus circunstancias, no importando el tamaño; cuando dices que tu problema es más grande que Dios, atas sus manos, pero cuando reconoces que Él es más grande que tu problema, desatas el milagro para tu vida. No confieses que nada tiene solución, porque todo tiene solución; no limites a Dios diciendo que tu problema no tiene solución. El Señor Jesucristo dijo: “y recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, poder es lo que te hace vencer la imposibilidad, Jesús dijo que no nos dejaría solos, que nos enviaría al poderoso Espíritu Santo, y una vez que Él llega, recibes una clase de poder para vencer toda imposibilidad.

Cuando has recibido al Espíritu Santo y tienes el desafío al frente, lo enfrentas declarando que Dios tiene poder para sacarte victorioso de allí, y al vencer esa dificultad no tienes solo un concepto, tienes una experiencia, un testimonio y Jesús habló de eso, que el Espíritu Santo vendría a darle poder a la Iglesia frente a las imposibilidades, y con ese poder saldríamos a testificar. ¿Cómo conocer al Dios de lo imposible si no has pasado por una imposibilidad? La imposibilidad llega a tu vida para revelarte al Dios de lo imposible, por eso no debes ver la dificultad y angustiarte, porque ese es el entrenamiento para Él mostrarse a tu vida.

Jeremías 32: 24-27: “Los ejércitos de Babilonia están listos para atacar a Jerusalén, y nuestra ciudad será conquistada por medio de la guerra, el hambre y las enfermedades. »Dios de Israel, ¡tú mismo puedes ver cómo se cumple ahora todo lo que habías anunciado!  Si la ciudad está a punto de caer en manos de los babilonios, ¡para qué me ordenaste comprar un terreno delante de testigos!» Entonces Dios me explicó: «Jeremías, yo soy el Dios de Israel y de todo el mundo. No hay absolutamente nada que yo no pueda hacer. Tienes razón, voy a permitir que el rey de Babilonia y sus soldados se apoderen de Jerusalén.”

Dios estaba cansado de que Jeremías orara diciéndole lo grande de su problema, es por ello, que le dice: “Yo soy más grande que eso”; el que tiene fe no le dice a Dios lo grande que es su problema, le dice al problema lo grande que es Dios. Tienes que empezar a orar de una manera diferente porque Dios es más grande que cualquier dificultad que se te pueda presentar; Él responde, no te ha abandonado, no ha dejado de oírte, y para Él no hay nada imposible.