“Orando para ser lleno con el Espíritu Santo”

Los acontecimientos más poderosos en nuestra vida serán aquellos en los que invitamos, reconocemos, y entregamos la dirección completa al Espíritu Santo de Dios. Solo el Espíritu Santo tiene el poder de hacer que algo común y sencillo se convierta en algo extraordinario, solo Él puede hacer que algo imposible se convierta en algo posible, que una derrota segura se convierta en una gran victoria en tu vida. Debes ser consciente del terror que tiene Satanás hacia un creyente que se levanta a buscar en oración la llenura del Espíritu Santo de Dios en su vida.

Hechos 2:1-4: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Recuerda que Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran la promesa, comenzaron 500, los primeros días no pasó nada, y se fueron 380, a los 10 días solo quedaban 120, que continuaban con aquella fe de lo que Jesús les había dicho; y de repente, no sabemos cuándo pero va a suceder porque cuando el Espíritu Santo es anhelado, buscado y atraído, el tal vez espera un momento, que tú tengas el deseo y la mayor pasión, pero Él va a aparecer y cuando llega, la atmósfera de tu vida y de los que estén a tú alrededor va a cambiar para siempre.

No hay nada que un creyente no consiga por medio de la oración, con la ayuda del Espíritu Santo, es importante esta combinación de la oración y el deseo por la presencia del Espíritu Santo de Dios ¿por qué? porque es una combinación que nos da a nosotros, primero transformación y luego poder para influenciar y afectar cualquier circunstancia que se esté atravesando. El secreto de la Iglesia primitiva, fue mirar a Jesús, y aprender de que a través de la oración y de la posesión del Espíritu Santo nada era imposible, todo lo lograban, ellos observaron que si se tenía el mismo modelo de búsqueda, de dependencia del Espíritu Santo de Dios y buscaban esa llenura, nada era imposible de conquistar.

Si se está lleno del Espíritu Santo, va a ver una influencia en ti que va a transformar  tu circunstancia, y esto fue lo que empezaron a leer los discípulos de Jesús, ellos dijeron, aquí está el secreto, no es en una actividad, sino en una persona y necesitamos que nos llene, domine, controle, dirija, inspire, hable y que nos guie. Cuando te llenas del Espíritu Santo, ya no te sientes lleno de pecado; hay gente que no logra vencer la tentación y el pecado, porque no tienen una conciencia de justicia, tiene una conciencia de pecado, les importa más los efectos del pecado, que los de la sangre de Cristo, pero cuando te llenas del Espíritu Santo pasas a tener una conciencia de santidad.

Cuando el Espíritu Santo te llena, rebosas de sus frutos, eres lleno de amor, gozo, paz, benignidad, bondad y fe; necesitas llenarte hasta que esa medida suba y sientas cómo en el momento que oras, te vacías de ti mismo. Él es el único que te puede transformar desde adentro, hacer una obra regeneradora y traer la obra de santificación, de redención, de formar a Cristo en cada área de ti, que no haya ningún lugar sin que te parezcas a Jesús.

Donde hay vacíos es donde el Espíritu Santo más quiere llenar, y cuando Él se convierte en una experiencia, tú sabes dónde está la fuente de tu poder, de los cambios, sabes con qué enfrentar las vicisitudes de la vida, cómo vencer el día malo y las tormentas de la vida, sabes porque el Espíritu Santo te revela la verdad de Dios. Cuando te llenas del Espíritu Santo hay cosas que no vas a entender pero hay cambios que van a suceder y que vas a vivir.