“Orando en misericordia” (Servicio de Oración)

Vienen días de gloria para nuestra nación, y la iglesia es la responsable de propiciarlos. A pesar de algunos que hablan de juicio, Dios se ha determinado bendecir a nuestra nación. Pero, ¿qué significa juicio? “Juicio” es la valoración entre lo bueno y lo malo, no un veredicto; es el proceso, no la sentencia. Isaías 53:5: “el castigo de nuestra paz fue sobre él.” Ya Él pagó por nuestra paz, y si Jesús ya pagó el precio por nuestra paz, ¿por cuánto juicio tendremos que pasar? Jesús se presentó como mediador entre Dios y los hombres, de manera que si como nación hemos pecado, si nos arrepentimos, tenemos a Jesús como abogado.

Génesis 18: 17 – 33: “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová. Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.” 

 Lo que puede hacer una intercesión en misericordia lo vemos en el caso de Abraham orando por Sodoma y Gomorra. Dios no va a dar promesas para nuestras vidas y nuestras casas para no cumplirlas  – somos simiente de Abraham –. Abraham conversa con Dios y asume que viene algo contra estas naciones, por lo que empieza a preguntarle a Dios sobre si hay justos, ¿los destruiría con el malo? Abraham intercede en misericordia y activa la misericordia de Dios, de manera que Dios afirma que no lo haría por amor a estos justos. Así comenzó desde los cincuenta justos hasta que llegó a los diez. La posición de un intercesor es la de buscar alegatos que proceden del amor y mueven el amor de Dios a favor de la gente. Cuando oramos en misericordia por una nación, estamos activando la misericordia de Dios sobre esa nación.

La misericordia de Dios se extiende sobre tu familia cuando oras de esta forma, así como alcanzó la misericordia a la familia de Abraham en Lot. La ciudad a la que escapó Lot no fue destruida; fue salva por la intercesión de Abraham. Esta es la influencia para preservar a nuestra nación y familia. Estamos esperando que el cielo se pronuncie con bendición sobre toda nuestra nación, pues si la nación es protegida y bendecida, nosotros somos bendecidos y protegidos. La gloria postrera será mayor que la primera, y este tiempo solo nos está dando estructura para poder soportar el peso de gloria, cada días más eterno y excelente. Lo que Dios prometió para ti y tu familia, lo cumplirá. ¡Sigamos orando!