“Orando con persistencia por una causa”

No debemos ser irresponsables con lo que Dios nos ha encomendado hacer por Venezuela, el llamado que Dios nos hace hoy es imperante, no podemos darle la espalda. Si no puedes dedicarte a orar 5 minutos por tu nación, ¿qué puede esperar de ti el país? Una de las cosas que buscamos con esta campaña es la responsabilidad y solo 5 minutos pueden hacer la diferencia. Les animo que sigamos adelante.

Colosenses 4:2: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias”

Una de las cosas que más cuesta al orar es callar y enfocar tus pensamientos. Cuando decides orar tu mente quiere divagar y no quiere ir a donde el Espíritu Santo quiere. No pierdas el empuje y la persistencia hasta que veas esa petición respondida, eso es lo que motiva a Dios. Esa persistencia la demuestra al nunca dejar de amarnos a pesar de nuestras debilidades y en que Jesús intercede por nosotros cada día.

A Dios no le gustan los cobardes, porque el Padre envió a Jesús morir por ti y por mí. El Hijo dio su vida por el mundo y el Espíritu Santo está con nosotros a pesar de nuestras debilidades. No puedes dejar de orar con pasión. Si oras sin interés debes preguntarte ¿amas este país?

Habacuc 2:1 “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.”

Habacuc no huyó de su país aunque estaba en guerra, porque tenía que continuar predicando, y él sabía que si la Palabra de Dios se anunciaba habría garantías de éxito y que Dios intervendría en su nación. Este hombre consideraba que su labor espiritual era más importante que todas las tácticas militares para ganar una guerra. Él sabía que Dios hacía la diferencia entre la derrota y la victoria. Eso quiere decir que mientras estén los justos, Dios protege a la nación. Habacuc sabía que no necesitaba un arma, porque la oración es el arma más poderosa en la tierra. Tú tienes un lugar que debes guardar y cubrir; entonces, ¿qué pasará si te vas de tu país, del lugar que debes guardar? Si te quedas, el mal no podrá avanzar. Si te quedas a guardar a tu país, también guardarás el lugar de tu descendencia.

Una persona que aprende a orar nunca huye de las circunstancias. Fuiste escogido para un propósito, no estás en este mundo por casualidad, estás en esta tierra por un llamado eterno. Cuando decides a cumplir tu propósito estás tomando una decisión de valientes. Nadie puede transferir la responsabilidad a otros y menos transferir el lugar que Dios te ha dado, ese lugar es tuyo y de nadie más. Habacuc siempre estuvo velando y esperando la respuesta de su oración, por eso tú y yo tenemos derecho a ver la respuesta de Dios.

Habacuc 2:2-3 “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

Tal vez las cosas no cambien tan pronto, pero sí lo harán. Esto no es magia, es fe. La fe es la certeza de lo que espero, es la convicción de lo que no se ve. Desde que empezamos a orar 5 minutos por Venezuela, comenzó un tiempo nuevo, y a gestarse la respuesta del cielo; así que, pronto veremos una respuesta. No podemos bajar la guardia; mientras más oremos, se apresura el tiempo para ver el milagro.

1 Reyes 18:41-44 “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.  Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje.”

Elías percibió que se acercaba un tiempo nuevo para Israel, y aunque se veían circunstancias difíciles y no había ningún cambio, él combatía contra sus emociones y seguía orando. No podemos permitir que esas circunstancias mengüen nuestra fe; ten la certeza de que lo que cree tu corazón será una realidad.

No te dejes llevar por las emociones que producen las aparentes realidades. Un día verás con tus ojos lo que crees con tu corazón. Toda gran transformación comienza siempre pequeña. Estemos atentos a cualquier cambio, porque debemos prepararnos: ¡viene un gran avivamiento para nuestro país! Lluvias de salvación y de gloria vienen para Venezuela.

Daniel 10:11-12: “Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.”

Un día tus ojos verán los milagros que creen tu corazón. Dios ha determinado un tiempo, la oración es lo que termina de manifestar lo que Dios ha dictaminado para una nación. Aunque sepamos y creamos que Dios escuchó nuestra oración, no dejemos de orar hasta que lo veamos establecido.

Éxodo 32:7: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

Nunca permitas que las malas noticias de los que no creen te hagan desistir de salvar a tu país. Dejemos de quejarnos y prediquemos con pasión y logremos la salvación de nuestra nación. Moisés logró con la oración que la presencia de Dios regresará al pueblo de Israel. Moisés oró a favor de su país para que sea grande entre todas las naciones. ¿Vamos a huir como cobardes de Venezuela o nos pararemos frente a Dios a interceder por ella? La reconciliación de Venezuela se producirá por medio de la oración y el arrepentimiento de un pueblo.