Orando con autoridad

Salmo 1: 26-28: “Entonces el espíritu maligno sacudió al hombre violentamente y salió de él dando un alarido. Todos se quedaron tan asustados que se preguntaban unos a otros: « ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva, pues lo hace con autoridad! Les da órdenes incluso a los espíritus malignos, y le obedecen». Como resultado, su fama se extendió rápidamente por toda la región de Galilea.”

Jesús tenía la autoridad para destruir las obras del enemigo, Él en su ministerio no fue tímido ni pasivo, sino que vino con la misión de traer libertad a los cautivos. Al orar y no identificar la raíz del problema, se hará una oración superficial; al orar hay que pedirle al Espíritu Santo que revelé que hay detrás del problema, para que de esta manera no se haga solamente en el plano natural, sino que también en el mundo espiritual, para que Satanás sea quebrantado con la autoridad que Cristo nos ha delegado como hijos de Dios.

Nos ha sido delegada la autoridad que habita en Cristo Jesús, para que así tengamos una unción que pueda libertar a toda persona que esté a nuestro alrededor, de todos los males del maligno. Cuando oras correctamente en la autoridad del Hijo de Dios, el infierno tiembla, Satanás huye y los demonios retroceden. Nosotros, el pueblo de Dios, tenemos que aprender a orar con autoridad como lo hacía Jesús.

Donde llega la autoridad de Cristo no pueden operar dos reinos u opera el reino de las tinieblas u opera el reino de la luz; un reino mayor siempre desplaza al otro y lo desaloja del lugar. En cualquier sitio que Jesús llegaba los demonios tenían que salir corriendo porque ellos no tenían autoridad. Ahora bien, Jesús no tenía que hacer un show para echar fuera los demonios, Él solamente hablaba y ellos tenían que huir, pero era porque Él tenía una vida de oración, porque quien tiene autoridad ordena; Jesús solo debía decir sal inmediatamente y al instante se iban.

Ahora bien, ¿qué nivel de autoridad se nos ha revelado? No importa cuántos pasos el enemigo dé al frente para destruirte, en el nombre de Jesús tienes autoridad  para deshacer lo que él haga, y no importa lo que haya hecho el enemigo, con oración se pueden deshacer sus obras; él vino para traer muerte, enfermedad, pobreza y miseria. Pero Cristo vino para traer vida, salud divina, prosperidad y abundancia, por eso, reclame con autoridad su bendición, ordene en el nombre de Jesús y por el poder de la sangre de Cristo.