“Orando como conviene”

Mateo 26:39: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

Muchas veces, nuestras oraciones están dirigidas a evitar el dolor y el sufrimiento, pero pocas son las oraciones que hacemos conforme a la voluntad de Dios. Para el Padre nada es difícil, pero siempre su voluntad es mejor que la nuestra. Es importante que cada tiempo de oración lo inviertas en lo que te conviene, la voluntad de Dios.

Jesús dijo: “si tú quieres”, esto nos da a entender que Dios podía pasar su voluntad, pero el asunto no es si Él puede, es si quiere. Dice la Palabra que la única forma de orar como conviene es con la ayuda del Espíritu Santo. ¡Basta de orar en nuestros propios deseos, oremos conforme al deseo de Dios!

Hechos 4:29-34: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.  Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido.”

El plan de Dios es bueno, agradable y perfecto; y aunque al principio no se vea bien, al final saldrá bien. ¡Oremos como conviene! Cuando una Iglesia ora conforme a la voluntad de Dios:

  1. Lo que la esté oprimiendo va a temblar.
  2. Tendrá una nueva llenura del Espíritu Santo.
  3. Hablará con denuedo la Palabra de Dios.
  4. Se despertará la solidaridad en ella.
  5. Señales, prodigios, milagros y maravillas se manifestarán.
  6. Tendrá gracia sobre sí.
  7. Y finalmente, será suplida en todas sus carencias.

No oremos solo para satisfacer nuestros deseos, hagámoslo para que sea cumplido el plan de Dios. Si oramos de esta forma, si apelamos a su voluntad, buena perfecta y agradable, entonces Él va a responder de acuerdo a lo que estemos esperando. No nos importan los pronósticos que se oigan en la calle, porque ya Dios dio una Palabra, ¡y esa Palabra se cumplirá!