“Ora creyendo que Dios te prospera”

En el libro de Génesis a partir del capítulo 40, la Biblia nos habla de la historia de José y nos dice que Dios le dio un sueño a sus 17 años, y se lo cuenta a su padre y hermanos, a lo que estos expresan, qué sueño es este, quiere decir que nos vamos a inclinar ante ti; pero el sueño no era de José, era un sueño de Dios y él estaba anunciando algo que vio y recibió en su corazón, porque los hombres con llamados gubernamentales como José, que son muchachos y que quizás no tienen el proceso de Dios pero anuncian lo que Él les está hablando, para los demás va a parecer locura.

José tuvo un sueño en el que su vida era representada por el sol, y donde la luna y las estrellas se arrodillaban delante de él, representando a sus padres y hermanos, su padre al escucharle hablar este sueño le expresa, quiere decir que tu madre, tus hermanos y yo nos vamos a arrodillar ante ti; sin embargo, días después en vez de cumplirse el sueño, sus hermanos lo tiran en una cisterna, lo venden como esclavo a una compañía de mercader de Egipto, cuando llega a Egipto lo acusan de violación, más adelante es tirado en una celda para que muera en ese lugar de olvido, en ese lugar conoce a un panadero del rey que estaba preso y le interpreta un sueño, y le dice que va a salir libre, pero que se recordará de él al salir de ese lugar, el panadero sale de acuerdo a la palabra que el dio, pero el panadero no se acuerda de él.

Más adelante, la Biblia declara que cuando José salió de la cárcel y fue presentado ante el Faraón, tenía 30 años, su proceso duro 13 años, todo ese tiempo tuvo que transcurrir para que se  cumpliera la Palabra que Dios le había dado a un muchacho de 17 años, luego vemos a un José como padre de Faraón y nombrado como gobernador. No sabemos cuánto va a pasar para que se cumpla la Palabra que Dios nos dijo, pero la Biblia nos insta a esperar en ella, porque sin falta se va cumplir; José, el muchacho con los sueños de grandeza, fue el instrumento de Dios para salvar a todo un país, no sabemos lo que puede pasar en los próximos días, como Dios puede usar a alguien que tuvo un sueño loco, para salvar a todo un país de hambre y de mengua, pero debemos tener fe en la Palabra de Dios, en lo que Él dice y en los procesos en los que somos introducidos para prepararnos y así recibir lo que nos prometió. Dios nos lleva hasta la cisterna, el horno de fuego y el pozo de los leones para prepararnos y luego llevarnos a la grandeza, eso fue lo que hizo con José.

Sobre Venezuela hay un espíritu faraónico, que le quiere decir al pueblo que puede comer, que puede hacer y que no, cuando vino el espíritu de Faraón sobre Israel, por la palabra de este hombre era gobernado el pueblo y aun la Iglesia Cristiana en este tiempo se ha vuelto esclava de Faraón, porque ve la situación y piensa que tiene que esperar que exista un cambio económico o político para que pueda haberlo en su vida y no debe ser así, a nosotros nos puede ir bien cuando a otros les este yendo mal, dice la Biblia que oscuridad cubrirá las naciones pero sobre nosotros amanecerá Dios y aunque ellos tengan hambre nosotros seremos saciados.

Cuando Dios llega hace distinción entre le impío y el justo, entre el que es del cielo y el que es del infierno y nosotros no somos de este mundo, ni somos gobernamos por la naturaleza de la tierra, pertenecemos a otro lado y tenemos otro gobernante, pertenecemos al cielo. Dios envió a Moisés para que Israel saliera del yugo faraónico y lo primero que ocurre cuando Moisés anuncia libertad, es que todo comienza a empeorar, pero eso lo hace Satanás para no creamos la Palabra y estemos tan ocupados haciéndole ladrillos a Faraón y no tengamos tiempo de escuchar y servir a Dios.

Al Dios hablar una palabra, los que se apropien, van a avanzar, los que no, perecerán en el desierto y la intención de Dios siempre fue sacar a Israel de ese lugar, puede que el gobierno cambie, pero ese espíritu se puede quedar en nuestros hogares, porque no tiene que ver con política, es un mundo espiritual y es necesario romper con él desde el espíritu. Debemos hablarle a nuestra despensa que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios y Él dice que en los días de hambre seremos saciados, los leoncillos necesitan y tienen hambre pero lo que esperan en Dios no tendrán falta de ningún bien, luego vemos como Dios despojó a los egipcios y paso ese dinero a sus hijos porque el impío huye sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león.