“Ora audazmente”

Debemos orar conforme a nuestra fe, siendo audaces para entrar en la Presencia de Dios. Cuando hablamos de la fe, podemos decir que tenemos fe para creer que Dios sana, que hace milagros, que puede bendecir a alguien y que oye oraciones, el problema que tenemos como Iglesia es que creemos que eso es fe, los demonios creen  y tiemblan, y la fe no se completa solo creyendo que Dios existe, que tiene poder para hacer milagros y que tiene el poder de sanar, eso lo creen hasta personas que no vienen a la iglesia.

Hebreos 11:6: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

Le caemos bien a Dios cuando tenemos fe y alguien que agrada a Dios obtendrá fácilmente lo que le pida. La Biblia nos dice que la fe no es solamente creer que Dios está allí y que tiene poder sino que ese poder está disponible para nosotros; muchas veces creemos que Dios sana pero no creemos que nos puede sanar a nosotros, creemos que hace milagros pero no que nos los puede hacer a nosotros, vivimos dudando y eso no es fe. La fe es creer que ese poder de Dios está disponible para nuestras vidas, y que Él escucha nuestra oración.

La Biblia dice que Dios ha puesto en nosotros algo que nos va ayudar a alcanzar las cosas que humanamente no podemos alcanzar y es el favor y la gracia de Dios. La gracia y el favor nos llevan a recibir cosas inmerecidas de Dios, porque somos sus hijos y en cuanto a esto no tenemos un peso ligero, sino un peso pesado; David decía “en tus misericordias Dios confió eternamente y para siempre”, él sabía que era débil, pero confiaba en el favor de Dios hacia él, por ser un Dios amoroso, tardo para la ira y grande en misericordia.

Tenemos que desarrollar una fe que nos permita acercarnos a Dios, porque sin fe no hay favor ni gracia, debemos creer que a partir del sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario, todos los que reciben a Jesús son favorecidos. Tal vez al mirarnos en el espejo, nos despreciamos, pero Dios nos dice que somos muy favorecidos, hay un favor y gracia en el ambiente de Dios, que nos ha sido dado, pero no se activa hasta que no creamos que Dios lo está diciendo. ¿Si nos acercamos a Dios sin creer que le hay, cómo nos acercamos confiadamente?, dice la Biblia acercaos al trono de la gracia confiadamente. Vamos a ser audaces de acuerdo a nuestro nivel de fe, Dios se agrada cuando un hijo se le acerca no dudando de Él, sino creyendo que en Él hay amor y que somos favorecidos para hallar el oportuno socorro.

Dios es extremadamente bueno y te ama no porque hagas cosas buenas o malas, te ama porque te ama, es por ello que podemos gozar de su favor y gracia, y al presentarnos ante su presencia debemos hacerlo con la autoestima correcta, como Dios nos ve, es decir, con favor y gracia, sino creemos, no va pasar nada, pero cuando oremos con fe, venceremos toda resistencia. Aquellos que oren con fe, creyendo que son favorecidos van a conseguir lo que Dios tiene preparado para ellos.