“Oír a Dios me hace bien”

Siempre es bueno volver a oír las cosas que Dios ha dicho. La sabiduría viene de las palabras que hemos escuchado de Dios. Escuchar a los que no tienen fe nos lleva a la desesperación, oír a Dios nos hace bien para encontrar la paz. Oír a Dios nos traerá fe, nos da fe en el futuro y paz en el presente. Poner los pies en el presente y oír a Dios hoy nos permite ver un glorioso mañana.

Si nos centramos a oír a Dios, vendrá lo mejor a nuestra vida. Oír a Dios nos exalta y nos bendice. Dios promete que el que oye su voz será sanado. El que oye a Dios recibe dirección para cada una de las áreas de su vida. Oye la voz que te indica cuál es el camino correcto y te guarda del mal. Dios promete, que si confías en Él, escucharás Su voz a tus espaldas para guiarte por el camino. Cuando te mueves sin consultar a Dios, te puede ir muy mal. La garantía de cualquier decisión que tomemos está en oír la voz de Dios, para tu vida y para este país.

Cuando un hombre decide oír a Dios y obedecer su voz, recibirá todos los beneficios que Dios ofrece en su Palabra.