No tienes, porque no pides

Santiago 4: 2-3: “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

Una de las oposiciones más grandes que tendrá un creyente es sobre la oración. La falta de tiempo en la oración es una excusa. Satanás tiene muchos trucos para hacernos alejar de la oración. La oración es tener una relación con Dios, por eso no está interesado en que dediques tiempo para orar. Él procurará traer cargas y problemas para que no tengas tiempo de orar a Dios, de escucharle y de congregarte para que seas libre y crezcas espiritualmente.

Estamos tratando de resolver nuestros problemas en nuestro esfuerzo y capacidades, y tantas cosas más que solo pueden resolverse con oración. Esta tiene poder, más cuando se hace de corazón que con palabras. A eso se refiere el apóstol Santiago; la oración, para que sea eficaz, consiste más en el corazón que en las palabras que usas.  Dios siempre va a mirar la oración y el corazón. Si tienes palabras, pero no un corazón para Dios, tu oración será ineficaz; pero, Dios escucha a aquel que se acerca en oración con un corazón contrito y humillado. Dios no está buscando gente perfecta, sino rendida.

Más que tiempo, necesitamos un corazón rendido y apasionado por Dios cuando oramos. Un corazón que confía, que se acerca a Dios en confianza, porque sabe que el trono de Dios es uno de gracia para los que le buscan. Lo que Dios está haciendo es un misterio, solo el Espíritu Santo lo conoce; está oculto, y Él lo revela a quien quiere, pero es seguro que Dios está actuando. Dios lo está haciendo, y en su tiempo, Él manifestará su verdad.

Satanás celebraba la muerte de Jesús en la cruz; para el diablo era un misterio lo que Dios estaba haciendo – es un asunto de fe, y que Dios a su tiempo lo manifestará, pero lo cierto es que Dios estaba haciendo. – La duda que viene por no ver aquello por lo que oramos es un gran enemigo para que recibamos lo que Dios tiene. Debemos confiar aunque no veamos, hay que mantenerse creyendo lo que oramos y esperarlo, porque Dios está obrando, aun cuando no veamos. Quieres ver, mantente creyendo, porque no morirás si ver tu milagro. Profetiza sobre lo oras, hablándole así a tu futuro.

Efesios 3:20: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros…”

No podemos ni siquiera imaginarnos lo que Dios va a hacer; Él nos va a sorprender. Pero el Espíritu Santo te da una percepción interna que te dice que lo mejor viene a tu vida, porque el que es del Espíritu percibe lo que es del Espíritu. Cuando te mantienes creyendo, con toda seguridad vas a ver tu milagro; lo que esperas, lo verás.

Salmos 20:5 “Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios…”