No temas al futuro

Todo ser humano está rodeado de circunstancias o tormentas que tocan a su puerta y generan incertidumbre y miedo sobre el futuro. La incertidumbre siempre produce temor, nos paraliza, y no nos deja avanzar, trae depresión, insomnio, estrés, y no es más que una presión del enemigo. Pero la Biblia tiene mucho que decir sobre esto, y si colocáramos más atención a lo que Dios dice no tendríamos necesidad de asistir a tantos médicos y psicólogos.

Dios necesita que lo oigamos, que le prestemos atención y que pongamos en práctica sus palabras en lugar de prestar atención a lo que dicen otros e incluso nuestra mente. Haciendo esto estaríamos preparados para el examen que nos hace la vida, debido a que ella se encarga de probar las palabras que recibimos. Cuando oímos a Dios y vivimos de acuerdo a lo que Él dice, las bendiciones nos alcanzarán, y no habrá espacio para la maldición, porque Dios quiere bendecirnos en cada área de nuestra vida.

Deuteronomio 28:2: “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”

No se trata de que tengamos fe sino en qué la tenemos puesta, mucha gente tienen fe en sus capacidades, en su cuenta bancaria, la tienen colocada en cosas incorrectas y siempre que coloquemos nuestra fe fuera de Dios seremos defraudados. Nuestra fe fue diseñada para conectar con Dios, no con otras cosas. No necesitamos gran fe para mover una montaña, lo que necesitamos es colocarla en el lugar correcto, y es Dios. Todo es movible, pero Dios es inconmovible.

Mateo 17:20: “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.”

La bondad de Dios nos cuida. El bien se traduce en bondad, y esta hace que Dios cuide de nosotros cada mañana y será así todos los días de nuestra vida, en cualquier lugar, a cualquier hora, sin importar quienes seamos o cuántas personas existan, Dios está atento a nosotros. Cuando colocamos nuestra fe en la bondad de Dios, sabemos que Él nos cuida porque nos ama, y no porque lo merezcamos. La misericordia de Dios actúa a nuestro favor. La bondad de Dios: Dios me DA lo que no merezco. La Misericordia: Dios NO ME DA lo que SÍ merezco. Cuando se nos revela qué es la misericordia de Dios, entendemos que Él no nos pagará conforme a nuestras obras.

Salmo 52:8: “Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.”

El enemigo siempre intentará decirnos que no merecemos nada porque fallamos, pero recordemos que Dios no nos da conforme a lo que somos, sino a lo que Él es, y Él es bueno y misericordioso. Su bondad nos cuidará y su misericordia nos llevará a su gracia. Cuando el miedo venga, aferrémonos a la promesa de que la misericordia de Dios es la única que nos sostendrá. No sabemos qué pasará mañana, pero si podemos asegurar que Dios nos guardará porque Él es misericordioso.

No importa que nos hayamos equivocado o desobedecido a Dios, cuando estamos en medio del dolor Dios nos muestra su amor y nos abraza, porque su misericordia dura para toda la vida. Tenemos un Dios en el cual colocar nuestra fe, por eso, no le temamos al mañana porque Él estará con nosotros, y si hemos pecado recordemos que donde abundó el pecado sobreabundo la gracia. Si colocamos nuestra fe en la misericordia de Dios, veremos cosas que no habíamos visto, Él no deja a nadie avergonzado. Llenémonos de fe y creamos que su misericordia es mayor que nuestras fallas y errores, coloquemos esa fe en Dios y Él hará grandes cosas en nuestra vida.