“No pierdas tu propósito”

Isaías 49:1: “Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.”

Debemos caminar en esta vida haciendo la voluntad de Dios, porque para cumplirla nacimos, no somos producto de la casualidad, en Dios tenemos un propósito especial y debemos cuidar no perderlo en esta tierra. Todo el que camina de acuerdo al propósito de Dios tiene garantía de protección y de ser bendecido en todo lo que haga, así que no importa lo que nos toque pasar, porque si estamos dentro del propósito de Dios, nada podrá dañarnos.

El propósito de Dios es el lugar más seguro para nuestras vidas, Dios nos diseñó y tiene un plan para nosotros, el enemigo tratará de destruirlo, de desviarnos y desenfocarnos mediante los ataques y luchas espirituales, pero si caminamos bajo el propósito de Dios nada podrá tocarnos; podemos tener planes personales, pero todos ellos deben estar alineados de acuerdo al plan y propósito de Dios, y así todo cooperará para bien en nuestras vidas.

No nos movamos del lugar al que Dios nos llamó sin haber oído su voz, y sin la dirección del Espíritu Santo, porque es muy peligroso apartarse del propósito de Dios, de esta forma quedaríamos expuestos.

Job 1:8: “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”

Job era un hombre que agradaba a Dios con su vida, y alguien que camina dentro del propósito de Dios se volverá intocable ante el enemigo, el lugar más seguro para nosotros es en la presencia de Dios, tal vez las circunstancias nos quieran mover, pero no perdamos el enfoque. Una mala decisión en nuestra vida puede alejarnos del propósito de Dios, y hacer que lo perdamos; el enemigo antes de destruir a alguien quiere sacarlo del propósito y hará todo lo que esté a su alcance para lograrlo.

El propósito de Dios no es lugar en el que nos sentimos cómodos y bien, Jesús tuvo que ir a la cruz, y este no era el lugar más agradable, pero era la voluntad de Dios. El que camina en el propósito de Dios puede bendecir a los que están a su alrededor, pero quien se sale del propósito afectará a todos los que le rodean, por ello, no nos movamos del lugar al que Dios nos llamó. No importa al lugar que vayamos, no podremos huir del propósito de Dios, tenemos una marca puesta por Él y no nos la podremos quitar; no nos apartemos del propósito, nosotros somos los responsables de evitar desastres, ¡somos la garantía de nuestra familia!

Si nos desviamos, hoy podemos regresar a nuestro propósito, Dios nos llamó a su casa para que hiciéramos su voluntad, además, caminando bajo el propósito de Dios seremos librados de todo mal, porque Dios se compromete con nosotros cuando nos comprometemos con Él. La voluntad de Dios siempre será mejor que nuestra voluntad, sus decisiones son perfectas y las de nosotros son imperfectas, es por ello, que debemos caminar bajo la dirección y el llamado de Dios, hoy estamos bajo una batalla que debemos pelear.