¡Necesitamos al Espíritu Santo! (Servicio de Oración)

Zacarías 4:6: “Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” 

Venimos a orar, no ignorando que para las cosas que estamos enfrentando, necesitamos al Espíritu Santo de Dios. Debemos buscar la comunión con el Espíritu Santo en nuestras oraciones. Ninguna acción de tipo natural y humana podrá traer las transformaciones que nuestra nación necesita. El Espíritu Santo nos revela las cosas que están por acontecer. No importa lo que las circunstancias digan, lo importante es que el Espíritu Santo ya nos ha dicho lo que va a pasar, y es bueno.

El Espíritu Santo nos guía a toda verdad, a discernir, y sobre todo, a la verdad de la Palabra de Dios. Las cosas que vemos son una realidad, pero la Palabra de Dios es la Verdad. Por ello, el Espíritu Santo nos guía de la realidad que vemos a la verdad de Su Palabra, de la realidad de enfermedad y pobreza, hacia la verdad de sanidad y prosperidad. Esta nación verá la gloria de Dios porque Dios lo ha prometido, y pasaremos de la realidad a la verdad de que viene lo mejor para nuestra nación. Aunque veamos las dificultades o la oscuridad en nuestra vida, debemos confiar en lo que Dios ha prometido. ¡Ten confianza! porque está escrito que nosotros somos más que vencedores en Jesús. El Espíritu Santo te guía a toda verdad; cada promesa de Dios es la verdad. Debemos creer en las promesas que Dios ha hecho a Venezuela.

Hechos 1:6: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” 

Los discípulos le preguntaron a Jesús por la restauración del reino a Israel, pensando en lo político, y es cierto que había una promesa de que no faltaría quien se sentara en el trono de David, pero había algo mayor, un poder que Jesús prometió, no horizontal, ni humano, como lo político y natural, sino vertical, que venía de lo alto. Así, Jesús prometió que cuando estuviéramos llenos del Espíritu Santo, tendríamos poder para vencer. En tal sentido, el cambio de nuestro país depende del poder del Espíritu Santo, de que como Iglesia seamos una influencia de Dios sobre esta tierra. ¡Oremos porque este poder se manifieste, que el Espíritu Santo se pasee sobre nuestra tierra y empolle el milagro de nuestra nación!

Isaías 65:17-25: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová. “

Viene una gloria postrera mayor sobre esta tierra. Disfrutaremos de todo el bien que Dios hará sobre nuestra tierra.

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.