“Que nadie deje de esperar su futuro”

Si alguien deja de esperar su futuro lo perderá, una persona que no ve futuro es alguien que no imagina y que cae en depresión; los únicos que tenemos la capacidad de imaginar somos los seres humanos y tiene que ser así porque somos herederos de Dios, creados a su imagen y semejanza; cuando Dios se paró en el principio y empezó a recrear la tierra no fue algo improvisado, ya Él lo había imaginado. Todo lo que tendrás en el futuro proviene de lo que has imaginado en tu corazón, nunca recibirás algo que no imaginaste, ya que imaginar es la capacidad de visionar lo que no tienes hoy, pero que tendrás mañana, si comienzas a imaginar más el fracaso que el éxito, recibirás lo que has imaginado.  ¿Qué has estado imaginando para tu vida, familia y país?

Romanos 15:13: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”

No solo debes tener esperanza, debes abundar en ella, la única manera de esperar el futuro es imaginarlo, el ciclo de la fe hace que imagines poniendo a trabajar tu mente, comienza a creer en el corazón y eso hará que todo tu ser espere ver lo que imaginas. No puedes esperar algo diferente a lo que imaginas, si no esperas lo que imaginas, entonces no estás imaginado lo que estas esperando. Cuando te dejas llevar por las circunstancias, comienzas a esperar algo diferente a lo que has imaginado, no te dejes convencer por las circunstancias, debes ser terco en la esperanza. No permitas que el fatalismo cambie las imágenes del futuro que quieres, que lo que ves hoy no cambie tus imágenes del futuro, sigue viendo un futuro prometedor y glorioso, cambia tu presente por lo que crees.

Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

La Biblia nos anima a persistir en la fe para que estemos firmes al pasar el día malo. La cuestión está en cómo vemos la vida, ¿cómo la ves? porque tu visión siempre va ser tu dirección, cuando no tienes visión no tienes dirección, cuando tienes esperanza ves oportunidades donde otros no la ven, ves la vida con sentido de agradecimiento y no de queja, todos tienen deseos de superación, pero cuando no eres capaz de agradecer lo poco que tienes, no serás capaz de solventar esa necesidad con la queja, solo saldrás de ella con el agradecimiento. Tienes dos opciones, la primera vivir quejándote de la situación; la segunda imaginar lo que quieres ver y esperarlo aunque las circunstancias te digan lo contrario, motivando a todo el que tienes alrededor a imaginar; cuando vives de la segunda manera no puedes dejar de confesarlo y mientras lo haces otros comenzarán a imaginar, a creer y a esperar lo mejor. ¡Comienza a imaginar tu futuro!

Si cambias lo que esperas, cambiarás lo que estas visionando y cambiarás tu futuro. No te adaptes a lo que ves, a la situación del país, porque si dejas de esperar el futuro dejarás de obtenerlo. Tu futuro en Dios es grande, llénate de fe y esperanza, sigue imaginando, creyendo en tu corazón y verás la gloria de Dios en tu vida. Llena tu corazón de esperanza y por su abundancia hablarás de ella, al punto de contagiar a todo el que te rodea de la fe que te lleva a creer que ¡vienen días de gloria para Venezuela!