“Nada me separa de Jesús”

Romanos 8:28-35: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”

Hemos comprobado que este verso es una realidad en nuestra vida, no solo una palabra dicha, no es solo decirlo, usted y yo que estamos en este país, sí tenemos la autoridad para decir este verso, porque a pesar de las circunstancias nos hemos mantenido de pie creyendo y confiando en lo que Dios ha dicho. Le hemos confirmado al cielo y también al infierno, que nada nos podrá separar del amor de Dios; hemos sido probados como el oro, como las piedras preciosas y aquí estamos, ¿Por qué quien nos separará?  Esto es una determinación, quién me separa del amor de Cristo.

Romanos 8:36-37: “Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

Esto es determinación, es estar muy claros en quién somos en Cristo Jesús. ¿Sabe por qué tanto torbellino y por qué toda esta tormenta que ha venido? Porque el diablo a descendido con gran ira, porque le queda poco tiempo. Dice la Biblia: “Amados un poquito más, y lo que ha de venir vendrá.”  No es momento de estar preguntando el por qué de todas nuestras tribulaciones, es momento de ser determinados en nuestra fe, porque en Cristo Jesús somos más que vencedores. La determinación debe prevalecer en nuestra vida y les aseguro que en medio de estas pruebas y luchas, somos más que vencedores. Ese somos más que vencedores, determina un presente y un ahora, no es un futuro, es un hoy, no es que seremos, es que ya somos. Lo que Dios está haciendo es formándose un pueblo para Él, es preparándose un pueblo para Él, un pueblo que sabe dar gloria a Dios en momentos buenos, pero también en los malos y si has soportado las cosas malas, abre los brazos porque estás a punto de recibir las grandes cosas que Dios ha prometido para los que le aman.

Dejemos de pelear contra el diablo una batalla estéril y glorifiquemos más a Dios, porque cuando adoras tu oración, tu clamor y lo que estás pidiendo desesperadamente llega más rápido. Deje de pelear con el diablo porque él lo que quiere es entretenerte, sácalo del juego dedicándote a adorar a Dios y visualiza lo que estás creyendo con los ojos de la fe, porque la fe es eso, visualizar lo que no es, lo que no ves, porque si lo puedes ver lo puedes tener.