Mejor con Dios que sin Él

Todos, seamos ricos o pobres, creyentes o no creyentes, pasamos por dificultades; es decir, en algún momento de nuestras vidas tendremos un día malo. Pero, muchas veces, cuando atravesamos por estos momentos, tenemos una percepción equivocada, creemos que solo a nosotros nos ocurren cosas así, y que al malo le va mejor. Todo ser humano atraviesa por momentos difíciles, pero en diferentes momentos, pues, a todos les llega el tiempo y la ocasión. (Eclesiastés 9:11).

Lo importante de todo, no es la tormenta que podamos estar atravesando, sino quién está con nosotros en ese día. Recordemos que Dios siempre nos acompaña, y que en el momento de mayor dolor que podamos atravesar, tenemos al mejor consolador y ayudador: El Espíritu Santo. Mientras que el impío no tiene al Espíritu Santo, y busca ahogar sus penas en lugares que solo dan alegrías pasajeras.

Isaías 43: 2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

Recordemos que para construir un gran edificio, primero debemos cavar mucho, para de esta manera obtener un buen fundamento y que esa edificación permanezca estable aun en los peores tiempos. Esta etapa no es fácil, requiere de grande esfuerzo, por lo que otros prefieren saltársela porque así evitarán un gran esfuerzo. Pero, en el día malo solo hay uno que va a permanecer de pie, y es aquel que edificó su casa sobre la roca. Así que, aunque hoy sintamos que estamos trabajando muy duro, ¡no nos detengamos!, ¡sigamos adelante! Dios está con nosotros y nos dará las fuerzas para salir victoriosos; y aunque veamos la prosperidad de aquellos que quizás no colocaron buenos fundamentos, y creamos que les va mejor, recordemos que Dios está con nosotros para darnos fuerzas, y que en el día malo nuestra casa no será derribada, porque está sobre la Roca.

Mateo 7: 24 – 27: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”

En la dificultad, y en el día malo, Dios está con nosotros, y es en este día que vamos a ver la diferencia entre el hombre que sí tiene a Dios y el que no. El que tiene buen fundamento en Dios, luego que pasa la tormenta queda fortalecido y en un mejor estado que en el que estuvo antes de atravesar ese momento; es decir, mejorado, porque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, (Romanos 8:28). Pero aquellos que no, es grande su ruina. Recordemos que Dios está con nosotros y Él es la fortaleza de nuestra alma, por lo que no hay que temer. ¡Él es escudo alrededor de nosotros! y va a actuar, por eso no debemos impacientarnos, ni envidiar lo que poseen los impíos, porque como la hierba verde serán cortados, (Salmo 37).

Dios nos va a hacer justicia. En medio de la tormenta Dios va a hacer algo glorioso con nosotros. Hoy es el momento de nuestra tormenta, pero después viene la calma, y en ese día, estaremos parados firmes para ver el amanecer. Por eso, hoy podemos exclamar con fuerza que: “¡Mejor es con Dios que sin Él!”.