“Tu mejor consuelo en la tormenta”

Hay tormentas que tienen la capacidad de partirte en mil pedazos, que afectan tu corazón de una manera que crees que no te puedes reponer; en momentos así debes reconocer que por más fuerte que seas necesitas ayuda, necesitas consuelo. Muchos buscan el consuelo en familiares, amigos, vicios, tratan de consolar su dolor con cosas equivocadas. ¿A quién buscas para que te de consuelo? de esto dependerá tu éxito o fracaso, depende de si eres consolado por la persona correcta para salir en vitoria.

Jesús dejó claro que el Espíritu Santo es nuestro consolador, todos tenemos una tormenta general que nos afecta, pero también tenemos tormentas individuales, ¿quién puede consolar tu corazón cuando vienen tormentas que te afectan? no existen palabras que alguien pueda decir para calmar el dolor, solo el Espíritu Santo puede consolarte; Él es consuelo en la tormenta, y no hablar de Él en estos momentos es quitarle a la Iglesia ese recurso tan poderoso, puesto que no hay nadie que pueda sustituirlo.

La palabra consolador quiere decir: ayudador, animador, tranquilizador, esperanzador, fortalecedor. Pero la Iglesia no ha visto al Espíritu Santo en su papel fundamental, por lo que creemos que Él está con grandes hombres de Dios y no puede estar con quien se siente sin dirección, débil, que no tiene fuerzas y es un concepto errado, porque es en ellos en los que se manifestará, debido a que su poder está dirigido hacia los que tienen necesidad.

Juan 14:15-18: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.”

Jesús se dedicaba a animar y fortalecer a sus discípulos, y describe al Espíritu Santo como consolador, lo nombra así porque esa es su función, nadie puede consolar mejor que Él. El Espíritu Santo es una persona, dado no para el más fuerte ni para el más santo o el que más ora, sino para los más débiles, para los que sufren. Las personas con más importancia en tu corazón, serán las que más te lastimen; coloca al Espíritu Santo en el lugar más importante en tu vida, porque a las personas que hagas más importantes, serán las que te influenciarán, ¡haz al Espíritu Santo la persona más importante de tu vida!

El Espíritu Santo no está en el cielo, está dentro de ti, y cuando decides recibir a Jesús en tu corazón Él te sella y está contigo para siempre; aunque te apartes el Espíritu Santo siempre estará animándote a que vuelvas, no creas que Él te deja cuando te apartas de Dios, porque es cuando más oirás su voz animándote a volver, puesto que Él redarguye de pecado, justicia y juicio.