“Mantén tu mirada en lo espiritual” (Servicio de Oración)

David decía: “Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. Ella es como un consuelo en el tiempo de aflicción, porque tu dicho me ha vivificado”. No permita que las circunstancias te digan: ¿Dónde está tu Dios, dónde está lo que Él te ha dicho que hará por ti?

Dios no es como las empresas de telefonía, que si no cancelas la renta, te cortan el servicio. ¡Él es fiel! Job se mantuvo firme hasta el final, sabiendo que su Dios no le fallaría. Satanás sabe que hay un punto de quiebre al que puede llevarte si pierdes la conexión con Dios.

Daniel, mientras sostenía su oración, su ayuno y su clamor delante de Dios, fue visitado por un Arcángel, quien le hizo saber que había sido enviado para asistirle en su problema, pero el Príncipe de Persia le opuso fuerte resistencia. El enemigo tratará siempre de impedir que se cumpla tu petición, tratará de impedir tu victoria, pero tú debes saber arrebatar tu victoria, manteniéndote firme hasta el fin, convencido, que aunque tenga que enviarte refuerzos, su Padre jamás lo dejará en derrota. (Daniel 10:11-16)

 Los que invierten en construcción, para obtener sus viviendas, lo hacen sobre la base de un proyecto aún sin construir; pero lo hacen mirando lo que habrá de ser, lo hacen mirando el producto final. Así funciona la fe, sin permitirnos que las circunstancias, las malas noticias del mundo, las mentiras del diablo, nublen tu visión o te hagan desviarla de Jesucristo.

2 Reyes 6:8-16, registra que un rey enemigo del pueblo de Dios, escuchaba a un consejero suyo que le decía que la razón por la que el ejército de Israel los vencía de continuo, era que había un Profeta, Eliseo, que recibía las estrategias de victoria directamente de parte de Dios, hablando con Él en su cámara secreta. Oraba a Dios en intimidad. Fue en la intimidad, en oración, como Eliseo recibió confirmación de Dios para estar convencido que “más eran los que estaban con él y su pueblo, que los que estaban en su contra”. Esa certeza, esa seguridad, debemos sostenerlas todos hasta el final; hasta que veamos cumplido lo que estamos esperando de parte del cielo. ¡Dios siempre nos sacará en victoria!

 Ante la escasez, ante la limitación, usted va a aprender a confiar en la bondad y fidelidad de su Padre. ¡Nuestro Padre es bueno, Él tiene planes de bien con nuestro país! Es Jesús, es la Palabra por la que todo ha sido hecho, por la cual venceremos. Atrévete a imitar a los grandes hombres de Dios, quienes por medio de la oración conquistaron grandes victorias. Sale de todo adormecimiento. Dios quiere hacer algo; conviértete en comunicador de buenas noticias para este país. No te dejes llevar por las malas noticias que se dan en el mundo. Despójate del peso de estas malas noticias y pon los ojos de Jesús, en quien se origina y se consuma nuestra fe. Acércate a Jesús como aquel ciego que suplicaba recuperar su vista; ¡que recobremos la visión!

2 Reyes 6:9: “Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: !!Ah, señor mío! ¿qué haremos? El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.”