“Un lugar de encuentro con Dios”

El enemigo ha querido en este tiempo separar a las familias, pero la Palabra de Dios ha venido para revertir los ataques de Satanás, y es por eso que hoy debemos fortalecer nuestro núcleo familiar y hacer del hogar el primer altar de encuentro con Dios.

Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Al reunirnos como familia a estudiar las escrituras de una forma no superficial sino meditando en ella de tal manera que se comprenda lo que está enseñando, traerá como resultado una revelación que desarrollará una fe para guardarla y hacer conforme a ella.  Ante las vicisitudes de la vida nos va a salvar la revelación de un verso de la Biblia; siendo la gran responsabilidad, en primer lugar, de que los hijos conozcan de la Palabra de Dios, de los padres.

Un altar familiar, quiere decir reunirnos en torno a Dios, y esto nos llevará a tener hambre por conocerlo, es el lugar en el que nos familiarizamos con Su presencia. La Biblia nos enseña que los altares se levantaban como un lugar de mediación, es por ello que, un altar familiar en nuestras casas acercará a la familia a Dios; hay personas que no saben buscar a Dios y el altar les ayudará a acercarse a Él. Un altar no solo puede hacerse en el hogar sino en el trabajo, en la comunidad porque este atraerá a los que necesitan de Dios, en ese lugar ellos podrán conocer a Dios y luego dar su paso de reconciliación con Jesús.

Éxodo 20:24: “Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.”

En el sitio en el que se levante un altar de amor, oración, ofrenda y adoración Dios promete llegar y traer su bendición. Hay muchos hogares que tienen problemas de rebeldía, disensiones, celos, pleitos, pero el altar es un lugar de consagración y santificación, y una vez que el Espíritu Santo se levanta no habrá espacio para lo que no viene de Él, porque cuando el enemigo quiere traer su influencia ya la de Dios ha llegado antes. Hoy no nos santifican obras sino la presencia de Jesús, en un altar nuestro ser es santificado, se renueva la mente a través de la enseñanza y se purifica nuestro cuerpo.

Romanos 12:1: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Los altares también son un lugar de alabanza, buscar a Dios en familia debe ser una fiesta de alegría y gozo, puesto que Dios tiene que saber que hay un pueblo que se regocija con su presencia.

Hebreos 13:15: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”

En este altar se edifica el sacerdocio en la familia, no solamente se ora sino que se preparan los ministros de Dios, cuando hay un altar permanente y correcto de búsqueda surgirán ministros por lo que no faltará profeta, predicador, pastor,  maestro o apóstol. Lo que nace en oración permanece en oración, y lo que nace de la oración, ora. Y a través del altar se forman los profetas de la próxima generación, porque cuando hay un altar encendido, nunca faltará la bendición de Dios.

1 Pedro 2:5: “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”