Los que tienen Esperanza


Romanos 4:18: “Cuando ya no había esperanza, Abraham creyó y tuvo esperanza, y así vino a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que Dios le había dicho: Así será el número de tus descendientes”.

¿Quiénes son estos que dan esperanza al mundo? La primera connotación que tuvo el pueblo de Dios fue la del pueblo de esperanza. El principio de la esperanza es la fe; es creer que aunque se vea mal hoy, mañana saldrá bien.

Tener esperanza es ver lo que vemos y seguir adelante porque sabemos que lo mejor está por llegar. No es fácil tenerla cuando lo que veo, me quiere convencer de lo contrario. La maldad nos quiere en un estado constante de angustia, pero no claudicaremos; seguiremos avanzando para repartir esa misma esperanza por nuestra nación. Tenemos un compromiso con Dios y con un pueblo, al que jamás podremos servir si no amamos. El principio para servir, es amar sin condiciones. El hecho de servir a personas que no pueden retribuir nuestra labor, es un gesto del más puro amor.

Los que tienen esperanza no se dejan convencer de sus sentidos, sino que convencen a sus sentidos de lo que creen en su corazón. ¡Nos empuja la esperanza! Esa es la verdadera esencia del versículo que dice: El justo por su fe vive. El justo no está en esta tierra para dejarse frustrar o engañar, sino para vivir por fe. ¿Qué pudo haber movido a Abraham a mantener semejante fe? ¡La esperanza! Dios tiene el poder para cumplir lo que promete, y si Él nos prometió que vienen días de gloria, ¡así será!

No olvidemos que Abraham tuvo un encuentro con Jesús mismo, luego de haber peleado y derrotado con tan solo 300 hombres, a los reyes que tenían en cautiverio a su sobrino Lot y al resto del pueblo, según el relato de Génesis 14. En esa ocasión, Jesús se le presentó como “Melquisedec”, diciendo que era el Rey de paz, quien no tiene principio ni final, y cenó con Abraham. (Es la primera santa cena que se registra en la Biblia).

Abraham no negoció para quedarse en el sistema del rey de Sodoma y no aceptó las riquezas que Él le estaba ofreciendo. En su lugar, prefirió quedarse con la gente para liberarlas de la opresión a la que estaban siendo expuestas. El deseo de Abraham era bendecir a su gente. El deseo de los voluntarios de El Evangelio Cambia siempre será ayudar y bendecir al pueblo de Venezuela; no nos interesa cobrar nada más que ánimo para continuar creyendo por nuestra nación.

Génesis 14: 22-23: “Pero Abram le contestó: Le he jurado al Señor, al Dios altísimo que hizo el cielo y la tierra, que no voy a tomar nada de lo que es tuyo, ni siquiera un hilo o una correa para mis sandalias, para que nunca digas que tú fuiste el que me hizo rico”.

Abraham decidió no contaminarse con el sistema corrompido y prefirió ser dirigido por Dios, sabiendo que Él le daría algo nuevo. Dos mil años después de esto, se registra en la Biblia, que él mantuvo ese nivel de fe, pues cuando cenó con Jesús, Él le reveló lo que habría de venir, y le hizo entender que sí era posible mantenerse firme en la fe y podía escoger algo mejor. Abraham vio el día de Jesús, y se gozó. Cobró ánimo para no contaminarse con más nada.

Juan 8:56: “Abraham, el antepasado de ustedes, se alegró porque iba a ver mi día; y lo vio, y se llenó de gozo”.

Cuando decidimos creer en lo que Dios nos promete, seremos cuestionados, juzgados y criticados, pero no podemos descalificarnos por eso. En cambio, tenemos que aferrarnos a Su Palabra y fortalecernos en la fe, sin desconfiar de la promesa, sabiendo que aunque las cosas parezcan ponerse peor, en el momento perfecto saldremos de esa situación.

Romanos 4:19: La fe de Abraham no se debilitó, aunque ya tenía casi cien años de edad y se daba cuenta de que tanto él como Sara ya estaban casi muertos, y que eran demasiado viejos para tener hijos. No dudó ni desconfió de la promesa de Dios, sino que tuvo una fe más fuerte. Alabó a Dios, plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete.

Aquellos que tienen esperanza, pueden incluso cantar en medio de la dificultad. Así como Abraham, se mantienen siempre alabando a Dios. Eso solamente lo puede hacer la esperanza. Cuando las cosas se vean mal, solo podremos fortalecernos en la fe. Sepamos que Dios tiene el poder para cumplir lo que promete, y si Él prometió que vienen días de gloria, ¡es porque así sucederá!

Romanos 4:22: Por eso, Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.

Por causa de la fe de Abraham, (no considerando sus debilidades o incapacidades, sino lo que él creía), Dios lo consideró como justo. Por tanto, él no se preocupó por lo que le faltaba, sino que se ocupó en lo que creía, y aunque humanamente era imposible que, teniendo más de 100 años tuviera un hijo, recibió la promesa: su hijo Isaac, que significa “risas”. Por ende, le aseguro a Venezuela que, si seguimos creyendo en lo que Dios nos prometió, aun en contra de las circunstancias, vendrán días de muchas risas y alegría.