“Los principios del reino”

Si la Biblia nos enseña, no puede el diablo engañarnos, él no intentará sacarte del camino de Dios pero tratará de desviarte de él; la única forma de que no nos desviemos es conocer la Palabra de Jesús; la Biblia nos enseña sobre cada tema que debemos saber. Dice la Biblia: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” y de qué  nos hará libre la verdad, del engaño, porque es terrible vivir en el engaño. La Iglesia viene de un engaño, pues al diablo le ha convenido enseñarle un tipo de doctrinas y normas, por lo que la Iglesia dejó espacios vacios y él los llenó, y fue de esa manera que nos redujo a estar en un templo.

Lucas 4: 6: “Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.”

El diablo no estaba mintiendo, porque a él le había sido entregada toda autoridad y ¿quién se la entregó? el primer Adán, porque Dios le dio a su creación autoridad para gobernar la tierra, pues los hijos de Dios son hechos a su imagen y semejanza.

Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Dios crea al mundo, crea al hombre y le da autoridad al hombre sobre su creación y le dice: “gobiernen al mundo” Dios le dio a su creación autoridad para gobernar, sojuzgar, y reinar en la tierra, Dios lo puso para que fuera cabeza, para que esté encima y no debajo, porque somos hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza; pero que hace el primer Adán, le entregó esa autoridad, ese gobierno sobre la tierra cuando pecó, a Satanás, por lo cual él le dice a Jesús a mí me ha sido dado, tengo autoridad en la tierra porque me fue dada por Adán; pero el segundo Adán que es Jesús, vino a hacer lo que el primer Adán no hizo, vino a lograr lo que el primer Adán no logró, Él conquista autoridad, poder y reino para confiárselo a su Iglesia. Ahora bien, la Iglesia ha venido haciendo lo que hizo el primer Adán bajo el engaño de Satanás, por lo que le ha ido cediendo el terreno, pero  dice la Biblia que de Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, ¿por qué tenemos que darle un pedazo a Satanás? él no tiene que tener ningún pedazo, porque todo es de Dios y la Iglesia debe conquistar todo lo que le pertenece por derecho, ganado por Jesús en la cruz.

Mateo 5:13: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”

La Biblia dice que somos la sal de la tierra, Jesús siempre habló en grande, Él dice: “¡Ustedes son la sal de toda la tierra venezolana!”. Cuando la Iglesia deja de ser influencia empieza a ser menospreciada, nada los ve o los oye; nosotros somos la luz del mundo. ¿Cómo influenciaremos si creemos que todo es del diablo? ¡De él no es nada! Jesús lo conquistó a un precio de cruz  y pagó un alto precio para recuperar todo lo que el diablo robó. Jesús conquistó no negociando con el enemigo, sino haciendo la voluntad de Dios. La Iglesia es la sal de la tierra y la luz del mundo, y debe darle al mundo lo que necesita, los mejores empresarios, médicos, artistas, músicos.

Isaías 2:2-3: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.”

La Iglesia viene saliendo de un tiempo malo, donde la religión y la doctrina no les dejaban aportar nada; pero en este tiempo, ha logrado cambiar el pasado; lo único que le falta a la Iglesia es conquistar la política, que por herencia les pertenece, pues tiene los mejores lideres y debe ofrecer estos mismos a un país. Es por esto que debe enseñar a los políticos a ser políticos, y a los empresarios a ser empresarios; y debe prepararse para dar lo que el país necesita.

El diablo tenía secuestrada a Venezuela hasta que apareció una Iglesia con la carga de rescatar el país. Cuando Dios creó al hombre le dio su plan y le bendijo para que gobernara todo lo que Él había creado.  Lo que la Iglesia está produciendo en este tiempo son lideres genuinos que van a un lugar porque Él los llamó.

Efesios 1:16-23: “ no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

Cuando nos atrevemos a creer desatamos el poder de Dios, porque hay una supereminente grandeza del poder de Él con nosotros.  Jesús conquista reinos, gloria, autoridad, señorío y poder, para ser luz y ser sal; pues es ese el lugar que le corresponde a la Iglesia de Jesús; si Dios nos escogió debemos tener claro que la voluntad de Dios se hará a  través de la Iglesia, pues Él sabe lo que hace, a quien pone y a quien quita.