“Los líderes cristianos que un país necesita”

Los líderes que un país necesita deben poseer ciertas características que parten de un genuino amor y una sincera preocupación por ese país que habitan. De esta forma, en los líderes, más aún cuando profesan la fe cristiana, debe prevalecer el amor por su tierra, salir a sus calles a no solo hablar del amor de Dios, sino a mostrarlo. Necesitamos líderes cristianos que puedan influenciar la sociedad venezolana positivamente, que entiendan que no estamos aquí para enseñorearnos de la fe de la gente, sino para apuntalar su fe con la Palabra de Dios y enseñarles que solo Él puede transformar los corazones.

Venezuela necesita líderes humildes y dispuestos a servir sin condición, sabiendo que en el Reino de Dios no hay grandeza, sino responsabilidad; y nuestra responsabilidad es hablar de Jesús, el mismo Jesús que murió en la cruz por amor a quienes le recibieron e incluso por los que no lo hicieron.  Dios quiere líderes cristianos prominentes que se paren frente a las adversidades para aportar soluciones, líderes humildes, pues la nación no necesita líderes intocables e inaccesibles; al contrario, la sociedad necesita líderes cristianos verdaderos que se ocupen de atenderla. Líderes cuyo mensaje sea verdadero, garantizado únicamente si Jesús es el centro y le muestran con su ejemplo. Líderes, cuya justicia no sea de apariencias, sino en verdad, mostrada por buenos frutos de amor y servicio, sabiendo que todos somos hechos de la misma carne, que somos personas ordinarias con llamados extraordinarios y que todo lo que somos es por la gracia de Dios, el único que es perfecto.

Estamos próximos a ver grandes cosas en nuestra nación, esos días de gloria que no me canso de anunciar. Jesús viene de camino a este país y la Iglesia cristiana es un eje fundamental para ponerse al frente y gestar las positivas transformaciones que se requieren, preparándose para liderar a una sociedad que debe volverse y amar a Jesús para ser restaurada plenamente. En definitiva, no cambiaremos a nuestra nación entregando platos de sopa como hacemos a través de El Evangelio Cambia, pero sí con esperanza; esto es lo que representan estas sopas. ¡Nadie pierda la esperanza, porque lo que viene son días de gloria!