“Los fundamentos de la fe”

1 Corintios 2:1-5: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”.

No es momento para que nuestra fe se vea en riesgo por falta de solidez. Si hay un tiempo maravilloso para ejercer fe es este, debido a que necesita un gran reto, un gigante, una visión amplia, para que esta fe no sea conforme y más bien pueda expandirse. La fe es el gran tesoro que Dios nos ha entregado para enfrentar los grandes conflictos de la vida. No permita que en ningún área de su vida su fe esté tambaleando, ella funciona para todo, no puede darse el lujo de apagarla en algún área. Jesús dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. La fe no se entrega ante las circunstancias –temporales–,  sino que pelea para alcanzar el futuro de gloria que Dios ha prometido.

La fe no te dirá que es fácil; si es fácil, no se necesita fe, pero mientras que usted lo esté intentando, no será avergonzado. El origen de la fe es el conocimiento en Jesucristo, pero no es solo lo que conozco por la Palabra, es cuánto de Jesús se me ha revelado. Las circunstancias nos están retando a enfrentar con la ayuda de Jesús áreas que antes no conocíamos, sabiendo así que, no son nuestras fuerzas las que nos han traído hasta acá, porque la fe no debe estar fundada en el conocimiento intelectual –humano–. Necesitamos que la cruz esté viva en nosotros todos los días, no únicamente como un hecho histórico, se trata de experimentar la cruz, porque si yo estoy crucificado en la cruz junto con Él, mi naturaleza muere allí.

Santiago 1:2-8: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

Citaré algunos fundamentos de la fe. En primer lugar, la fe son convicciones, no emociones. El Señor nos insta a alegrarnos en medio de la prueba, ella producirá en nosotros persistencia. La fe te perfecciona primero a ti.  -¿De qué sirve un país nuevo con gente imperfecta? – Ahora mismo, Dios está perfeccionando a su pueblo. Si sientes que te hace falta fe, pídesela a Dios sin dudar, ten la suficiente humildad para hacerlo; solo necesitas un corazón amplio para creer, un corazón lleno de amor, esperanza, perdón y misericordia.

Romanos 4:21: “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.

En segundo lugar, la fe es para usarla. No podemos depender de sentimientos ni de lo que vemos; debemos actuar en lo que estamos creyendo. Si quiero tener mi propia fe, debo hacer mi propio camino, llevando a cabo obras correspondientes a lo que estoy creyendo. La fe es como un músculo que mientras más lo usas, más se desarrolla. Donde no hay fe, hay excusas para no hacer nada; el que cree no necesita que lo llamen, sino que llega y va una milla más.

Santiago: 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”.

Tercero,  la fe no se deteriora en el tiempo, se fortalece. Hay gente que no sabe esperar su tiempo, pero las cosas no sucederán en nuestro tiempo, sino en el tiempo de Dios; la fe no es afán, es persistencia en el tiempo. Siempre hay un momento en el que las cosas parecen tardar, pero en el tiempo de Dios se está apresurando, “y aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá y no tardará”.

Romanos 4:19-20: “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”.

En cuarto lugar, la fe no está fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Quinto, Jesús es el autor y consumador de nuestra fe. Quiere decir que cuando mi fe está bien fundada, todo lo que comienzo, lo termino; lo que Dios inicia, lo termina, porque aquel que comenzó tan buena obra, la terminará; Jesús es el autor y consumador de la fe. Sexto, la fe nunca considera la posibilidad de retroceder por cobardía. La fe nunca te va a decir que te devuelvas, afuera puede estar pasando lo que sea, pero si usted está dentro de la fe, está siendo conservado.

Hebreos 10:35: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”.

En último lugar, la fe convierte aparente derrotas en victorias. La fe es victoria, naciste para ganar, no para perder. La victoria sabe mejor cuando el diablo cree que estás derrotado, lo que Dios hace por fe es sorpresivo para Satanás, aunque estés como derrotado no dejes de adorar, una parte la hace usted pero lo sobrenatural lo hace Dios. Hay una fe en este pueblo que no se ha entregado, ni se ha rendido; por ello, las puertas se abrirán y obtendremos la victoria. ¡Si usted tiene fe, esperé lo sobrenatural!