Lo que la gracia de Dios puede hacer

2 Corintios 12:7-10: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

Hay algo que Dios ha depositado en nosotros que nos lleva más allá cuando nuestras fuerzas y recursos naturales desfallecen, y es la gracia de Dios, esa gracia nos mete en retos imposibles para las propias habilidades y capacidades; son obras exclusivas de la gracia de Dios y pasan por un corazón que está rendido ante Él. Dios quiere confiarnos grandezas y que hagamos una obra sobrenatural, pero va a cuidar la humildad en nuestros corazones para que seamos instrumentos que dependen de su poder, para que las cosas que Él nos confié no nos enorgullezcan, sino que le demos la gloria a Dios, y nos hagamos dependientes de Él.

Dios no escoge gente muy capaz y habilidosa, sino gente rendida y dispuesta, que quizás ante los ojos del mundo no tienen la capacidad de llegar hasta el fin de los proyectos, pero cuando dependen de la gracia de Dios ni que vengan los ataques del enemigo retrocederán. Hay una fuerza en nosotros que viene de Dios, que nos concede su favor, nos imparte su unción, es una gracia que no merecemos, una extensión del amor de Dios para sus hijos; también, es una respuesta  a un corazón que está dispuesto y dependiente de Dios.

La gracia completa en nosotros lo que nos hace falta para alcanzar el éxito y las victorias, y una vez que nos entregamos por completo a Dios, Él nos entregará todo a nosotros, para de esta manera completar lo que necesitamos para alcanzar determinada victoria. Cuando la gracia llega a nuestras vidas, quitamos el enfoque de las debilidades para ahora mirar la fuerza de Dios en nosotros. Cuando no tenemos la gracia de Dios la gente nos ve indefensos, pero cuando Él nos viste de su gracia, el diablo empieza a buscar en dónde está el débil, porque no lo encuentra debido a que ahora ve a un hombre y una mujer vestido de Cristo, de salud divina, de unción y de liderazgo.

Todo el que halló gracia ante los ojos de Dios en la Biblia reflejó a Cristo en su obra, por eso, es que la obra de la gracia es Jesús. Lo que Dios nos ha enviado a hacer ya le había tocado la puerta del corazón a otros para que lo hicieran, pero no le respondieron y Él siguió buscando. Ahora bien, Dios se ha fijado en nosotros para ver si somos lo suficientemente valientes para crear un arca de salvación, que dependan de Él aunque todos se burlen, y que empiecen a gritar que vienen días en los que los cielos se van a abrir para que la lluvia de Dios inunde con su gloria a las naciones, y que hay una puerta de salvación.

Cuando tenemos gracia tenemos estrategia, métodos y recursos. Esta gracia nos hace ser los coperos del Rey, para luego ser los que dirigirán el movimiento de reconstrucción de una nación. El que haya gracia sale detrás del redil de las ovejas a colocarse adelante como héroe de la fe.