“Las bendiciones del que da al pobre”

Toda la Biblia está llena de principios y leyes espirituales que si las practicamos seremos muy bendecidos, he creído que en el área en la que estamos siendo atacados es en la que Dios quiere bendecirnos. Como venezolanos estamos siendo muy atacados en el área financiera, pero si dejamos de mirar lo natural y empezamos a ver los principios bíblicos, comprenderemos que en el área que estamos siendo atacados por Satanás, es en la que él está viendo el movimiento que Dios está haciendo para bendecirnos.

No se trata de razonar de acuerdo a lo que estamos pasando, sino de creer en los principios bíblicos, para ver que en el área en la que estamos siendo atacados es en la que Dios está anunciando que viene de camino un poderoso milagro para nuestras vidas. Cuando la razón está presente la fe se ausenta, este es un principio de la Palabra de Dios. La Biblia dice que sin fe es imposible agradar a Dios, nosotros fuimos creados para creerle, y sus principios no deben ser razonados, deben ser creídos, porque si nos ponemos a razonar nos extraviamos de la fe.

No existe una persona que sea tan pobre que no tenga nada que dar, y no existe alguien tan rico que no tenga nada que recibir; el que tenga fe para dar, conseguirá una forma, pero el que no, conseguirá una excusa. Dios nos puede levantar de la enfermedad y del problema, pero nunca de las excusas. Todos, no importando las deudas o problemas que tengamos, siempre hay algo que dar, siempre habrá alguien más pobre y necesitado que nosotros.

Proverbios 13:4: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada.”

No basta con desear, la Biblia enseña que esto no es suficiente; es necesario aplicar principios bíblicos que nos impulsarán a trabajar nuestra fe, pues esta es necesaria para vivir cada uno de ellos. La palabra “diligente” en este verso, no habla de alguien que trabaja, sino de alguien que vive una fe agresiva, no futurista, sino una fe para el ahora. La fe agresiva no es nada más para sobrevivir, es para conquistar todo lo que le pertenece a la Iglesia y que el diablo le ha quitado.

La grandeza en generosidad de un creyente no se mide por lo que tiene afuera, sino por lo que tiene en su corazón. Es lamentable ver como la grandeza de la generosidad en el corazón se estrecha cuando se comienza a razonar en situaciones determinadas; pero, cuando se empieza a creer en los principios de Dios, la generosidad se expande, porque la fe crece. Jesús dice: “Da y se os dará…”; esto quiere decir que, si recibimos algo del cielo, es porque antes dimos algo. Por ello, no debemos preocuparnos por recibir, sino por dar.