“La oración y la ofrenda, memoriales para Dios”

Hechos 10:1-6: “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.  Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

Este pasaje relata la vida de un hombre que no conocía acerca de Jesús, ni de la salvación por medio de Él, sin embargo, se mantenía orando y sembrando ofrendas a los pobres, y como resultado de esas permanentes siembras y oraciones, Dios le envió la respuesta que él estaba esperando. Cuando Dios quiere bendecirte, Él mismo busca la forma de hacerlo, ¡nada se lo impedirá!

Hechos 10:9-16: “Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo 0semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.”

Dios nos enseña a través de esos versos que, esos animales que Dios mandaba al apóstol Pedro a que comiera, a los cuales algunos los consideraba inmundos, representan a cada una de las personas que, por el hecho de no ser cristianos no significa que deban ser llamados inmundos, porque Dios tiene un propósito enorme con cada uno de ellos. ¡No llamemos inmundo a lo que Dios ya ha limpiado!

Cuando unimos nuestras constantes oraciones con el dar, en algún momento se construye un memorial, similar a un mural en el cielo para que Dios actúe a nuestro favor. Dios hará memoria de tus oraciones y de tus ofrendas y responderá en el tiempo indicado. La suma de tus oraciones y de tus siembras, es la que producirá que el cielo se abra a tu favor.