“La voz que trae poder y bendición”

Dios nos dio un poderoso sentido, el oído, no para oír palabras vanas o que acarrean maldición, lo creó principalmente para oír su voz; Él nunca ha dejado de hablarle al hombre; siempre con su voz ha traído orden, luz, revelación y paz; la voz de Dios puede darle destino y propósito a tu vida. Él siempre hablará y hará oír su voz; y en los momentos de caos es cuando más la hará sentir. Desde el principio podemos ver como Dios le dio a Adán la oportunidad de oír y ser su voz en la tierra, porque siempre buscará hombres que estén dispuestos a ser su voz en  la tierra para traer luz donde hay tinieblas, vida donde hay muerte y verdad donde hay mentira, pero el enemigo siempre buscará callar la voz de Dios, por medio de la difamación de los hombres que son usados con este fin, para evitar que el pueblo los escuche.

Para ser voz de Dios no necesitas tener títulos, necesitas tener un oído que lo escuche. La voz de Dios siempre le preparará el camino a lo que Él va a hacer en la tierra o en tu vida. Queremos abrir nuestras manos al milagro sin antes abrir nuestros oídos a su voz, debemos entender que primero oiremos su voz la cual traerá luz a nuestras vidas y entonces veremos manifestado aquello que Dios ha prometido. Vivamos sabiendo que “no es ver para oír es oír para ver”. La voz de Dios tiene poder creativo, los cielos y la tierra fueron constituidos por su Palabra; no prestes tus oídos al mal, préstaselos a Dios. La Biblia dice que la muerte y la vida están en tu boca, por eso debemos hablar palabras de vida, de bendición, atrévete a ser la voz de Dios sin importarte la critica que esta decisión traerá, porque cuando decides ser su voz debes estar dispuesto a recibir la crítica, quien se moleste por la crítica es porque no ha aprendido a manejar los aplausos. La bendición de Dios no es atraída por un “Amen” viene por oír su voz y obedecerla, debemos escuchar a los hombres de Dios porque si cierras los oídos a la corrección te cierras a la bendición, cuando una voz vienen de Dios no te ofende te redarguye, te exhorta y te levanta.

Deuteronomio 28:1-12: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.”

Oír atentamente significa estar dispuesto a obedecer, aunque tenemos oídos no significa que oímos la voz de Dios, con el oído escuchamos pero con el corazón obedecemos, debemos alinear el corazón a Dios para no ser oidores olvidadizos, si oyes la voz de Dios con la intención de obedecer las bendiciones te alcanzaran; la religión organizada ha enseñado a la congregación a buscar la bendición de Dios, sin entender que nunca podremos alcanzarla, la bendición de Dios no se persigue se atrae.  Cuando colocas como prioridad el Reino de Dios las demás cosas vendrán por añadidura. Oír la voz de Dios y obedecerla trae bendición pero oír su voz y no obedecerla trae maldición, antes debemos entender que la bendición es el poder sobrenatural de Dios para prosperar, de esta manera Él se encargará de bendecir cada aspecto de nuestras vidas, de generar riquezas, de vivir quieta y reposadamente; mientras que la maldición es el poder sobrenatural para fracasar, causando que todo se haga infructuoso, trabajando para hacer riquezas para otros.

Salmo 127:1: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.”

En vano trabajamos si no tenemos la bendición de Dios que viene por el oír y obedecer su Palabra.

Lucas 5:1-7: “Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Podemos observar que Jesús ordena a los pescadores echar la red al mar para pescar en el momento menos indicado, cuando la lógica decía que era imposible realizar una pesca, más sin embargo, Pedro que tenía un oído que oía y obedecía a Dios lanza la red bajo su Palabra, por lo que fue bendecido de manera sobreabundante, porque cuando Dios te bendice lo hace de manera sobreabundante para que compartas con otros. Dios necesita que tu oído este presto para oír lo que Él ha dicho sobre tu vida, sobre Venezuela; alinea tu corazón y cree con él lo que tu oído ha escuchado, prepárate para ver manifestado en tu vida lo que Él ha prometido.