La victoria del amor

Mateo 24:9-13: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”

No importa cuál sea la adversidad que puedas estar atravesando, lo importante es que mantengas el amor, porque con él podrás perseverar hasta el fin. Además, debes saber que todo lo que el enemigo hace es con el propósito de enfriar el amor, de atacar tu corazón para que pierdas la visión; pero cuando el amor se mantiene firme, cuida tu corazón, y el propósito que debes cumplir. Hay dos cosas que el diablo no puede imitar: la humildad y el amor, y tú nunca podrás parecerte a Jesús si no hay humildad y amor en tu corazón. Hay cosas que tu fe obtendrá, pero hay otras que solo podrás superarlas y vencerlas con amor. Cuando ese amor se te revela y comienzas a manifestarlo, todos los ataques contra ti comienzan a debilitarse.

El amor es protección y cobertura, por ello, la máxima cobertura de Dios para protegernos es el amor, en él Dios te esconde para que el enemigo no te consiga, y no lo hará porque él no es capaz de saber lo que es el amor. No dejes enfriar el amor en tu corazón, todo lo que hagas, hazlo con amor. Cuando no tienes la fuerza suficiente en el amor, se te debilitan todas las otras características; la profecía sin amor es juicio, la fe sin amor es arrogancia, y el servicio sin amor es pretensión.

Necesitas regresar a ese amor que no se rinde ante ninguna circunstancia. Una Iglesia que camina en amor no espera que le den, sino que da, predica el evangelio, va por los perdidos, manifiesta su fe. Cuando te sientes amado, aceptado y seguro en el Señor, reflejas ese amor en los demás. Qué importante es que ames a Dios, pero de qué sirve si no lo reflejas en el prójimo. Cristo vive en ti, pero también vive en el hermano, y debes aprender a amarlo, porque es el templo en el que Dios habita, que no está terminado, pero está en proceso. Tu fe será efectiva si amas de la manera correcta a tu prójimo.

1 Pedro 4:7-8: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”

No estamos para acusar a nadie, sino para cubrir, proteger y restaurar. La ley, la condenación y la crítica nunca pudieron derrotar al pecado, la única solución para derrotarlo fue el amor de Jesús extendido del Padre a la humanidad. La forma en que el enemigo opera es con el pecado, pero la forma en la que Dios vence el pecado es con el amor, si amas vencerás el pecado y tendrás autoridad sobre el enemigo.

1 Juan 2:7-11: “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.”

No debes apegarte a una letra muerta, sino pedir una nueva revelación del amor. El que ama está dispuesto a menguar para que otro brille, ayuda a los demás a encontrar su camino, se convierte en un puente para que otros lleguen también. El amor da luz y te revela a Jesús, por eso, delante del amor de Dios no tienes excusas para mantenerte en odio y rencor, si quieres caminar en ese amor debes dejar las excusas y justificaciones.

Todo lo que tiene amor crece sin medida, nada lo detiene, la Iglesia es el resultado de Dios haber amado sin medida. Mientras amemos, somos libres y no importa las pruebas o cómo el enemigo trate de encerrarnos, el amor siempre abre camino y se expande. El amor fue llevado a una cruz y el enemigo pensó que lo había derrotado, fue sepultado y fue al infierno, y allí mismo se despojó, resplandeció y ganó. El amor nunca perderá, nació en el cielo y vino a la tierra para obtener la victoria, y siempre vencerá.