“La unción que pudre el yugo”

Confiar en nuestras habilidades y experiencia es el peor error que podemos cometer, por eso la Biblia nos lleva a confiar en el Espíritu Santo, porque Él siempre tiene un nuevo método y un plan nuevo para cada día, y nos quiere ungir para que entendamos cómo se hace, pues la unción es el equipamiento que nos da el Espíritu Santo para llevar a cabo su obra. En este año necesitamos estar muy fuertes espiritualmente, al enemigo no lo podemos enfrentar en la línea de lo natural; necesitamos al Espíritu de Dios para poder enfrentar cada uno de sus ataques. Los límites que tenemos que romper no están afuera, sino que son internos, y el primero que debemos romper es el nivel de búsqueda, de intimidad y de oración a Dios; debemos romper esas barreras para rendir nuestra voluntad por completo a Él; de lo contrario, nuestra voluntad nos llevará a hacer lo que queremos y a ir en contra de Dios.

Isaías 10:27: “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.”

La unción que trae el Espíritu Santo te quita toda carga, esa unción es para bendecir y ayudar a los demás, y este año será un año para hacer lo que Dios quiere; así que, durante este año no le des lugar a la tristeza y llénate del gozo del Señor. Porque con la ayuda de la unción del Espíritu Santo cambiaremos nuestro lamento en baile; no es tiempo de mirar a los lados,  es tiempo de buscar nuestra propia lámpara para mantenernos con el fuego del Espíritu Santo, no podemos vivir de la luz de otro porque esa luz durará por un tiempo solamente. Cuando tienes tu lámpara encendida, tú estarás resplandeciendo aunque te encuentres en medio de la oscuridad. No importa lo que el enemigo quiera hacer, la trampa o los demonios que quiera enviar, la luz prevalece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecen en la luz. Para esto, cada uno de nosotros debe mantener la lámpara encendida; la lámpara depende del aceite, y el aceite depende del Espíritu Santo. Se necesita de gente espiritualmente consagrada, déjese de excusas para no consagrarse; esto no viene por normas y cosas de las que nos vamos a cohibir, sino de ser estables y permanecer en la santificación de Dios. No es tiempo de ser débil en este año; hay que amar el ser puro para Dios, estar lleno de su gracia, de su gloria y de su poder, porque necesitamos de Su luz para alumbrar a muchos. Y no importa la inmensidad de la oscuridad, sino el resplandor de la luz que haya.

En este pasaje, Dios nos muestra que siempre hay un tiempo para todo; por lo tanto, la carga que llevamos ahora no será para siempre. ¡Dios está dando un anuncio de liberación! La unción pudre la amargura, el dolor, la queja y el quebranto, y cambia el tiempo de luto por un tiempo del gozo del Señor, que es tu fortaleza. El aceite representa una marca, que es sinónimo de que aquello que es ungido, es apartado para el servicio a Dios en Su templo; de igual manera, debemos entender que hemos sido apartados para propósitos divinos y no para cosas viles. Además, representa purificación. Le recomiendo algo: no deje ningún área en su vida sin el aceite, expóngase por completo a la presencia de Dios, pues solo de esa manera usted será equipado para llevar a cabo cada uno de Sus planes.

La peor esclavitud que te puede traer el enemigo, es el temor. Tenemos que ser libres del temor y actuar con libertad, sabiendo que le pertenecemos a Dios y nada podrá hacernos daño. Cuando estamos ungidos, estamos equipados para una labor específica, y no encontramos explicación alguna para entender cómo realizamos lo que Dios nos encomienda, porque no lo hacemos en nuestras propias fuerzas, sino que es Él mismo obrando por medio de nosotros. Temes a lo desconocido por no saber a qué te enfrentas, Sin embargo Dios ha prometido equiparte con su unción. Así que ¡Obedece la voz de Dios y hazlo! La unción es el método de operación del Espíritu de Dios en la tierra. Esta envuelve todas las habilidades del Espíritu Santo que se te otorgan para hacer Su obra y Su voluntad. Es Él quien nos da las habilidades, las capacidades y las estrategias.

Hechos 10:38: “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

El que está ungido anda haciendo bienes a los demás, no anda buscando su propio bien; y en medio de ese bien, él mismo es bendecido. Quien está ungido, causa un impacto espiritual en las personas, pues transmite al Espíritu Santo a quienes lo escuchan. Todas las artimañas del enemigo en las personas, son desechas al recibir una palabra proveniente de la boca de un hombre o de una mujer de Dios.

Juan 7:18: “El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.”

Jesús se acostumbró tanto a buscar la gloria de Dios, que aprendió a hablar únicamente lo que proviniera de Dios; Él hablaba ungido. ¿Cuántos errores hemos cometido por hablar incorrectamente? Esto se solucionará una vez que aprendamos a hablar dirigidos por Dios.

Juan 14:10: “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.”

Cuando alcanzamos una comunión íntima con el Espíritu Santo, dejamos de hablar por nuestra propia cuenta, y es Él quien habla a través de nosotros; no obstante, también se ve el impacto en las obras, pues todas ellas dejan de ser comunes y se convierten en sobrenaturales. En este año veremos cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre.

1 Juan 2:18: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.”

Para este año no podemos esperar nada común, más bien debemos procurar un mayor nivel de unción y de búsqueda del Espíritu Santo. Busquemos el secreto con Dios, pidamos ese aceite fresco para llevar a cabo cada uno de los planes de Dios. Lo santo no se mueve con habilidad, sino con el Espíritu Santo de Dios.