“De la superficie a lo profundo en lo espiritual”

Mateo 13:44: “El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo.”

Es un grave peligro para el creyente conformarse con vivir en la superficie, cuando el Reino de Dios es mucho mayor a lo que vemos y no es para gente superficial, es para gente que ande buscando cambiar su vida; es por eso que debemos tener un deseo, una motivación por conocer más a Dios, y que a su vez, nos impulse a salir de nuestra zona de confort para llegar a lo más profundo del Reino de Dios.

Entrar a lo profundo con Dios requerirá sinceridad y determinación para romper los límites de nuestra vida; nosotros que tenemos la vida de Dios, deberíamos lograr un impacto que cambie el destino de naciones, es por esta razón, que debemos profundizar en la Palabra de Dios porque hay mucho que descubrir en ella, además da testimonio de un cambio positivo en nosotros. Cuando crecemos en Dios, entramos a una nueva etapa espiritual y cuando logramos esto, nuestra alma va conforme a como la educamos, por tal motivo debemos profundizar en el conocimiento de Dios para derribar toda mentira espiritual, teniendo nuestras bases ancladas en la roca que es Jesús y no en la superficie.

Romanos 11:33: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!”

Las riquezas de Dios no se encuentran en la superficie, al profundizar en la sabiduría espiritual, tendremos como resultado mayores riquezas en lo terrenal, decidamos conocer la Palabra desde cualquier ángulo, y rompamos la cultura del facilismo que tanto nos gusta, nosotros no estamos lejos de nuestra bendición, hoy estamos más cerca de nuestra dicha, porque si seguimos esperando esa promesa, la recibiremos.

Cuando profundizamos y conseguimos un tesoro espiritual todo cambia, todos los versos bíblicos deben desafiarnos a conocer más sobre Dios, no nos quedemos esperando y vayamos por esos tesoros que Él ha preparado para nosotros, rompamos esos límites. Necesitamos un conocimiento espiritual, ya que las mejores ideas no pueden venir del mundo, sino de mujeres y hombres  que profundizan en la Palabra de Dios y Él nos dará una sabiduría para lograr cosas que no habíamos logrado antes, pero para esto tenemos que tener más conocimiento y momentos con Dios.

Colosenses 1:15: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.”

Cuando trabajamos nuestra conexión con Cristo, se nos concede una autoridad para que las puertas de este mundo se abran y al obtener un vínculo con Dios nos vendrá una nueva revelación de Cristo, y encontraremos riquezas y grandezas. Al crecer espiritualmente hablaremos diferente, nos expresaremos de forma distinta, y desarrollaremos una convicción de que esas cosas que tendremos por añadidura ya existen; la ayuda del Espíritu Santo nos permitirá profundizar para saber que esas riquezas nos pertenecen.

Hay cosas que nuestra mente sabe, pero no sabemos cómo pedirlas y es allí donde la Palabra de Dios nos brinda ayuda, debemos hablar con un lenguaje que solo obtendremos con una oración desde el espíritu, pidamos la manifestación para orar en otras lenguas porque esta es una forma de hablar desde nuestro espíritu.

1 Corintios 14:2: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.”