“La sangre y el pacto”

Muchas veces la Iglesia ignora el poder de la sangre de Jesús,  y esa sangre representa el nuevo pacto, y sin ese nuevo pacto estaríamos condenados al infierno, este está vigente por medio de la sangre y no hay religión, ni ningún tipo de auto justicia que pueda usurpar el poder de la sangre de Cristo. No hay nada que respete más el infierno que la sangre de Cristo porque sabe que fue la que derrotó al enemigo en la cruz, la sangre redimió la tierra, y desde entonces todo lo que cree en esa sangre adquiere esa connotación de salvación.

1 Corintios 11:25: “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.”

La sangre de Cristo es la garantía del nuevo pacto, nadie puede ostentar salvación sin la sangre de Cristo, y ese sacrificio de Jesús en la cruz nos da acceso a las promesas de la Biblia, todo lo que podemos obtener por fe en esta vida tiene que ver con el sacrificio de Cristo, lo que somos y tenemos es por ese sacrificio de Jesús. Cuando hablamos de salvación, justificación y santificación debemos hablar netamente de la sangre de Cristo, pero la religión nos quiere vender la idea de que nos ganamos la salvación, pero lo único que nos puede salvar es el pacto basado en la sangre de Cristo. No hay que vestirse de alguna manera para ser santo, es incorrecto, no se puede señalar a nadie, porque no tenemos el poder de juzgar, el único que puede hacer juicio sobre nosotros se llama Jesús.

En el nuevo testamento dice que la salvación es por fe y no es por obra para que nadie se glorié, ahora es el nuevo pacto, es su sangre lo que nos da vigencia en la salvación y santificación; cualquier derivado de las promesas del cielo viene por medio del nuevo pacto que es en su sangre, no hay otra vía para acceder a estos beneficios.

Levítico 11:44: “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra.”

Dios dice: “porque yo soy Jehová tu Dios, y por eso ustedes se santificaran”, si andamos con un Dios santo seguramente empezaremos a imitar sus acciones, nos vamos a ir dando cuenta de nuestros errores, los vamos a ir cambiando y en ese proceso dejaremos atrás lo malo, por lo que esta santificación es el resultado de un caminar con Dios, ¡el resultado de nuestra santidad es Dios!

La sangre de Cristo nos santifica, nos sana, limpia nuestra conciencia, penetra hasta el inconsciente y borra los pecados de la mente, convirtiéndonos en una nueva criatura y, por ende, el diablo no tiene poder sobre nuestras vidas, porque lo que el que hijo del hombre libertare, será verdaderamente libre. Si hay algo que nos hace ser salvos, libres y  sanos es el poder de la sangre de Cristo, no hay nada que se anteponga a la sangre de Jesús. Vivimos apartados del mundo es por amor a la sangre de Jesús, no por temor al infierno.