“La revelación del mundo espiritual”

2 Corintios 4:18: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; Porque las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven eternas.”

No se trata de cómo vemos las cosas, se trata de cómo Dios las ve; no debemos conectarnos a como los hombres o el sistema ven las cosas, porque fe es ver las cosas como Dios las ve. No podemos mirar la tierra para ver qué sucederá desde el cielo, tenemos que colocar la mirada en lo invisible, en lo eterno, abrir nuestros ojos espirituales, porque en lo espiritual está la victoria.

La revelación llega a nuestras vidas cuando nos conectamos al Espíritu Santo, y es allí cuando Él nos permite ver las cosas de manera espiritual. Asimismo, la Palabra de Dios nos trae revelación para ver su Reino, su autoridad y voluntad, y este Reino no se somete a lo que sucede en la tierra, sino que hace su voluntad a donde llega; ahora bien, en los que pertenecen a este Reino, se manifiesta la verdad eterna de Dios. Sepamos además, que podemos conectarnos al Reino de Dios, y traer desde el mundo espiritual, al mundo natural, el cambio para alguna situación; tenemos el poder para ejercer presión y así arreglar lo que está mal.

Lo primero que debemos hacer para cambiar una circunstancia para bien, es verla en el mundo espiritual, y cuando comenzamos a ver que hay movimientos en la tierra, debemos saber que se logró algo en el cielo, ocasionado por la Palabra, la oración y la profecía. Nuestra visión espiritual debe ser mayor que nuestra visión terrenal, y la palabra que se profetiza hay que orarla para que se cumpla, porque el cielo está cargado de bendición, pero si queremos que esa bendición llegue a nosotros, debemos ejercer presión con las armas espirituales para que sea derramada.

2 Corintios 10:3: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne.”

Significa un gran error estar en un quebrantamiento del alma, cuando debemos estar en un activismo espiritual, podemos estar llorando, pero hay que pelear. No podemos perder la batalla por no saber manejar nuestra alma, recordemos que el Espíritu Santo debe conducirnos, porque aunque andamos en la carne, no somos de la carne. El enemigo tratará de atacar nuestra mente, emociones y sentimientos, pero en esos momentos usemos las armas que conocemos, entre ellas la oración; y aunque nos cansemos en lo natural, en lo espiritual no nos rindamos nunca.

No nos dejemos llevar por las apariencias de lo terrenal, porque desvían nuestros sentidos de los planes de Dios, y no permitamos que cuando estos lleguen, no sepamos comportarnos correctamente.

Conforme a la visión que tengamos del mundo espiritual y natural se comportará nuestra mente y acciones, recordemos que nos controla lo que vemos y oímos, por eso, es mejor que comencemos a escuchar lo que el cielo está diciendo. El resultado del mundo natural es producto del mundo espiritual. Una decisión nuestra, en este momento, puede significar la victoria o el atraso, es por ello, que estamos en el momento clave para orar, para ejercer presión desde la fe en la Palabra, al mundo espiritual y obtener nuestra victoria.

Somos seres espirituales, hijos de Dios, que aunque funcionamos en lo natural, si comenzamos a usar las armas espirituales, derribaremos todas las fortalezas de la mente que nos impiden creer en Dios; es necesario conocer que a la mente hay que educarla, y recordarle la Palabra cuando quiere hacernos dudar de lo que hemos recibido por medio de los profetas. ¡Abramos nuestra boca! Y declaremos la Palabra de Dios al adversario. Cuando el Reino de Dios se acerca, es un Reino mayor que tiene el poder de atar al hombre fuerte, quitarle el botín y traer libertad, aprendamos a cultivar el arte de ejercer presión y penetrar en el mundo espiritual, hasta obtener la victoria.