“La Revelación de Jesús” – “La negación del yo”

Jesús no vino a promover una religión, sino a hablar del amor de Dios. Todo el que recibe a Jesús debe comenzar un proceso de negación a sí mismo para servir a Jesús y no un proceso de adoctrinamiento religioso. La iglesia debe enfocarse en edificar la vida de Jesús en las personas.

Si quieres cambiar dependiendo de los demás, nunca lo harás. Quien decide hacerlo, lo hace por sí mismo y no por otros. Tu conducta la defines por quién eres en Jesús. No te vanaglories por lo que eres, todo creyente que recibe a Jesús debe iniciar un proceso de negación a sí mismo. Ser cristiano significa negarse a sus deseos y voluntades, para amar a Jesús y así descubrir la luz, la vida y el amor de Jesús.

Cuando Saulo tuvo su primer encuentro con Dios; su respuesta fue ¿Señor que quieres tú que yo haga? Lo reconoció como su Señor sin que nadie le invitara a hacer una oración de fe.

Saulo no prosiguió en su ministerio para probar su santidad, ni para crear una organización, fue para cumplir con la voluntad de Dios. Esto prueba que Jesús se le revela a una persona, cuándo y cómo Dios quiere.

“Filipenses 3:7-8 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

Mientras más Jesús se vaya revelando en ti, es consecuencia de una negación mayor a ti mismo. A medida que Jesús vaya levantándose en tu corazón, habrán cambios verdaderos en tu vida. No se trata cuánto pueda darte Dios, se trata cuánto puedes darle a Él.

Los deseos intensos de Pablo por conocer a Jesús no eran mayores que su yo. El éxito más grande de un cristiano no es a cuántos predicó, sino tener una revelación de Jesús. Él resucitó y está sentado a la diestra del Padre, pero sigues siendo igual, porque no se ha levantado en tu corazón. Mientras sigas haciendo lo que quieres, Jesús está encubierto en ti. Empezarás a conocer a Jesús profundamente cuando dejes de entender a Jesús y comiences a conocerle.

Tu vida no se suscribe a lo que Dios pueda darte sino a lo que tú le puedas dar a Él. Jesús siendo Dios, se humilló a sí mismo ofreciendo su vida por tu salvación.

El más humilde, el más grande y el creador de todo el universo se despojó de sí mismo voluntariamente y se hizo un hombre, común para dar su vida por otros. ¿Si Jesús se negó a sí mismo, por qué cuesta tanto negarte a lo que deseas?  Si tienes a Jesús puedes ser feliz, no teniendo lo que quieres.

Con las imposiciones religiosas solo hay cambios externos y no internos. La verdadera transformación se da por una relación con Jesús. Lo que más cuesta en esta carrera de la fe es la negación al yo, para servir a Dios.

Lo primero que Jesús te enseña es la negación al yo, pero eso ocurre cuando te vacías de todos los deseos egoístas. Para someter su yo, Jesús nunca permitió que la autosuficiencia manejara sus decisiones y acciones.