La Revelación de Jesús “El Espíritu Santo me revela su amor”

El amor de Jesús no puede ser explicado, ni entendido, solo puede ser recibido. El amor que Jesús da no se gana; pero, muchas veces somos selectivos al dar amor, porque creemos que el amor debe ser ganado, o merecido.

Los creyentes han sido incapaces de dar amor a una persona simplemente porque no habla o se viste según sus estándares. Sin embargo, el cristianismo no consiste en asistir solo a una iglesia; tampoco se muestra por el tamaño de la Biblia que se posee y carga, sino en la manera cómo se da amor.

Sin el amor nos volveríamos “religiosos” y simplemente estaríamos siguiendo normas y doctrinas de una determinada iglesia; pero,  la idea es desmontar el aparataje religioso hueco y vacío, y esto se logra al dar amor a la gente, aunque esta no hable, ni vista, o no piense igual que nosotros. La forma práctica del Evangelio es dar, sin importar las diferencias.

Lo que nos hace diferentes es cómo damos ese amor que Dios ha derramado en nuestros corazones. Muchas veces el amor es influenciado por las corrientes del pensamiento humano, por eso hay personas que van a las congregaciones esperando que al amar a Dios, recibirán algo a cambio.

Hay algunas manifestaciones de amor que son dignas de admirar, por ejemplo, el amor de una madre hacia su hijo, porque no le importan sus defectos, lo sigue amando. Ese es el ejemplo más cercano al amor de Dios, que se manifiesta, no por lo que tú hagas, sino por lo que Él ya hizo por ti.

Romanos 5:5 “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

Una de las razones más evidentes por la cual Espíritu Santo viene a tu vida es para que seas lleno del amor de Dios y también para motivarte a darlo sin limitaciones a los demás. No podemos amar a Dios sin amar a quienes nos rodean. El amor tiene el poder de influenciar más que el odio, por eso estamos sembrando amor en nuestro país. Dejemos que el amor de Jesús por sí mismo haga su labor, como lo hace la semilla – No se puede sembrar odios. –

Efesios 3: 9: “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.

El amor de Dios es lo único que manifiesta la plenitud de Cristo. No son títulos, ni libros que puedas leer, o cualquier cosa externa, es el amor de Dios que excede a todo conocimiento. El amor de Jesús no puede entenderse, ni explicarse; Jesús te amó, incluso antes de que le conocieras, porque Él no desecha a nadie. En Dios no hay odio, solo hay amor; el amor no es un simplemente mandamiento.

Si estamos llenos del amor del Espíritu Santo, manifestaremos con libertad el amor al prójimo. El que da amor es generoso con lo que tiene, no espera algo a cambio. No te decepciones, si no eres correspondido al amar como Jesús; el amor no es interesado.

1 Juan 4:7-8  “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”

 Todo aquel que ama es nacido de Dios y le conoce, porque es una nueva persona. Como creación de Dios, gozamos de su naturaleza, por la que nos dio la capacidad de amar y perdonar en niveles que humanamente no podríamos hacerlo.

1 Juan 4:9-12 “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.”

La iglesia debe regresar a la práctica sencilla de amar, y es sirviendo a la gente. La imagen más cercana de Dios que tenemos es el prójimo. Jesús vino para amar a la humanidad, y Él no hacía diferencia de personas. El amor de Dios viene expresado en el Espíritu Santo, si lo tenemos en el corazón, entonces, manifestaremos uno de sus frutos que es el amor. La Iglesia tiene que amar libremente, dejando cualquier escrúpulo que no permita la manifestación de ese amor que proviene de Dios a la gente.

Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

No permita que nadie, ni nada lo separe del amor de Dios, ama hasta las últimas consecuencias. Como cristiano, el amor es tu destino; el amar es tu llamado, porque Jesús habita en ti. Así que, ni lo que viene, ni lo que esté pasando lo podrá separar del amor de Dios que es en Cristo.