“La oración que te eleva a una relación”

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Santiago 4:1: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?”

El apóstol Santiago está diciendo en ese verso que los pleitos y las contiendas vienen de las pasiones del hombre exterior, pues vivimos en dos dimensiones u operamos en dos dimensiones, una natural y una espiritual, así lo enseña la Biblia. El hombre externo vive de los sentidos, opera por los sentidos, se nutre de lo que ve, oye, piensa y siente y eso que se siente se llama pasión, estas pasiones están al nivel del hombre exterior y no del interior y son movidas por los sentimientos o los sentidos, así que los sentidos van a alimentar siempre nuestras pasiones, por lo que el apóstol Santiago está diciendo que los pleitos y contiendas emanan de la actitud pasional que tiene el hombre de afuera, y se dice que combaten dentro de nosotros, porque hay un hombre viejo que es el exterior y un hombre nuevo, el espiritual, que siempre están oponiéndose entre sí.

Santiago 4:2-3: “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

En estos versos la Biblia declara que pedimos y no recibimos, no porque Dios no nos quiera dar, sino porque pedimos mal, para gastar en nuestros deleites y, no es que Dios no quiera complacernos en algunas cosas que deseamos, pero nuestra relación con Él va a permitir que nuestras necesidades sean suplidas; en el momento que nuestra relación con Dios se daña empezamos a tener necesidad. La relación con Dios no puede estar basada en peticiones, sino en nuestro deseo de estar con Él, además cuando tenemos una relación con Dios sabemos en nuestro corazón que le podemos pedir y que no. Entendamos que lo primero que Dios quiere tener con nosotros es una relación de amor, lo está anhelando celosamente y la oración es una forma de relacionarnos con Él.

Una de las razones por la cuales ejercemos fe, oramos, creemos y no obtenemos, no es porque Dios no quiera responder, es porque nuestra fe debe operar en el ámbito de la Palabra, y cómo podemos saber lo que hay en el corazón de Dios, solo a través de la oración, de una relación con Él, entonces empezaremos a pedir conforme a lo que hay en su corazón. La oración debe generar una relación con Dios para empezar a pedir, orar y ejercer fe en el ámbito de la Palabra. Jesús dijo “Denle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, en ocasiones, le estamos dando todo a Cesar y un pedacito a Dios, Él no tiene problema en que le demos al Cesar lo que le toca, pero también desea que le demos a Él lo que le pertenece, Dios quiere una relación de amor con nosotros.

Dios sabe las cosas que necesitamos antes que se las pidamos, no necesitamos ni siquiera pedírselas, la Biblia dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas serán añadidas”. Cuando oremos debemos pedir que venga su reino y eso fue lo que Moisés hizo cuando salió de Egipto, le dijo si Tú no vas conmigo regrésame a Egipto, si tu Presencia no va conmigo, yo no voy, eso se llama amar la gloria de Dios y no conformarse con menos.