“La oración de restauración”

Salmo 80:1-19: “Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece. Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés,
Y ven a salvarnos. Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo? Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia. Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí. Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.”…

El salmista le está pidiendo a Dios en medio de su oración que muestre su esplendor y gloria, notemos que antes de expresar lo que necesita, le pide a Dios que tome su lugar, reconociendo su autoridad, soberanía, y liderazgo. Para nosotros ser cambiados necesitamos que Dios ocupe su lugar, David sabía que la condición actual en la que se encontraba la nación no era en la que debía estar.

Dios había dado una palabra totalmente contraria a lo que estaban viviendo en el país, pero él empieza a orar de una manera diferente y dice “Señor, restáuranos”, es decir, si en alguna manera hemos caído del lugar donde debemos estar, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, queremos tu gloria y poder, David sabía que si la presencia de Dios estaba en medio del pueblo, ellos serian salvos.

Nosotros tenemos que reunirnos con aquellos que anhelan que Dios tome su lugar, y debemos atraerlo no solamente como Iglesia, sino en lo privado, es necesario entender que para ser restaurados, hay que ser sinceros, si nos conectamos con Dios, Él nos restaurará y nos dará vida; hemos empezado a sentir una conexión con Él para hacer algo nuevo y debemos hacer crecer el espíritu de oración dentro de nosotros, volvamos a avivar ese fuego, aferrémonos a la presencia de Dios, porque allí viene la salvación y la restauración.