La oración que hacemos juntos

La oración congregacional es poderosa, no es lo mismo que ores en tu casa con tus hijos o con un pequeño grupo, a venir a lo que se constituye como Iglesia de Cristo, la que tiene un fundamento, y promesas poderosas para los que se unen y se ponen de acuerdo para pedir algo a Dios. Una gota de agua no hace una gran diferencia, pero cuando la gota de agua se une al mar, participa de toda su inmensidad y poder. Asimismo, sucede cuando unes tus oraciones a las de otro, participas de la inmensidad y del poder de una oración o de muchas oraciones que constituyen todo un océano. Cuando te unes con otros en oración, sucede algo poderoso.

Santiago 5:14: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”

Hay muchas promesas para los que están enfermos y vienen a la Casa de Dios a orar con sus hermanos, porque en este lugar hay una atmósfera que no se encuentra en ningún otro lugar. Además, es necesario que sepas que la Casa de Dios no es cuatro paredes, es cuando te unes en un lugar para adorar y ser edificado con la Palabra bajo una autoridad.

Salomón edificó un templo, no una Iglesia, pero él estaba convencido que ese lugar sin la presencia de Dios era solamente cuatro paredes, y que no valdría nada aunque estaba cubierto de oro y había costado gran cantidad de dinero edificarlo. Así que, Salomón lo inaugura haciendo una oración a Dios, en la que le pedía que ese lugar sea constituido como Casa de Dios, él se preocupó porque la presencia de Dios habitara allí, porque en ese lugar los ojos y los oídos del Padre estuvieran abiertos ante las oraciones que se hicieran.

Siete cosas le pidió Salomón a Dios al momento de la inauguración del templo. En primer lugar,  que ese fuese un lugar en el que Él escuchara y respondiera las oraciones que se realizaran. Seguidamente, que cuando alguien viniera a ese lugar pidiendo justicia, Él hiciera justicia. Posteriormente, le pide ser librado del fracaso, es decir, que si fracasaban en un negocio, en la guerra o conquista de un territorio o ante cualquier cosa, si viniesen a la Casa de Dios a arrepentirse, Él les ayudara a salir del fracaso.

El quinto ruego que hizo, fue que si hubiese hambre o pestilencias (enfermedades) en la tierra, toda petición que se hiciese en la Casa de Dios para suplicar ayuda, Él la atendiera y les librara. Consecutivamente, Salomón le pide al Señor que al extranjero, es decir, aquel que no ha conocido a Jesús, si viene a ese lugar a orar, que pueda ser escuchado. Por último, pidió que si el pueblo por causa de su maldad fuera echado de su tierra, Él los oyera.

 2 Crónicas 7:12 – 16: “Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.  Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.”

Ahora bien, Dios respondió a esas oraciones, porque Él siempre responde, a veces no en el tiempo que el hombre quiere, pero siempre lo hace. Y Dios le dio una promesa, de que sus ojos y oídos estarían abiertos a la oración que se hiciera a Él en ese lugar. Así que, la Casa de Dios es el lugar que Él ha escogido para edificar y bendecir nuestras vidas. Además, debemos saber que no es que Dios no pueda oír las oraciones que se hacen fuera del lugar que hemos determinado como su Casa, pero hay promesas especiales para cuando el pueblo de Dios se reúne a orar.