“La oración de fe”

Santiago 5:13-15 “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

El componente esencial de la oración no son los ancianos, ni el aceite, es la fe. Y ¿qué es la oración de fe? Es aquella que proviene de una oración cargada de fe. Dios quiere una relación personal contigo, Él no quiere intermediarios, porque el único mediador entre Él y tú es Jesús, así que, no dependas de nadie más para conectarte con Dios.

Hebreos 11:6: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

Muchos creen en Dios, pero lo importante es acercarse a Él creyendo que va responder nuestras oraciones. ¡Él premia a los que le buscan! ¡Dios desea tu oración! La fe es lo que te va a mover a orar y esa oración debe estar acompañada de seguridad. La fe no se manifiesta en oraciones largas, se manifiesta en una actitud, en una postura para caminar y pensar. La seguridad de que Dios te va a responder es lo que te va a dar la victoria; no se trata de actos religiosos, se trata de un corazón que ora con fe. Usted puede desarrollar una vida de oración con fe más allá de las posturas físicas. Si vienes a orar, ¿por qué estás pendiente de lo que hace el otro? ¿Cómo crees que Dios te va a responder así? Al momento de orar, no te debe importar lo que piensan los demás de ti ¡Enfócate en el cielo! Cuando desarrollamos fe, nuestra oración es contestada; no se trata de la oración del anciano, ni la oración del aceite, se trata de la oración de fe. La fe te acerca a Dios y la falta de fe te aleja de Él.