“La oración de fe” (Servicio de Oración)



La obediencia vence a la resistencia, debe seguir orando para vencer a esa circunstancia. No toda oración toca el cielo y produce milagros, solo lo hace la oración de fe.

Lo que determina a la oración exitosa de la que fracasa, es la fe. Todo el mundo cree en algo y tiene fe. Así como todos creemos, estamos consientes de nuestras debilidades, pero lo que hará tener éxito es en qué colocas tu fe, en tus problemas o en la grandeza de Dios.

Cuando te acercas a Dios orando debes creer que Él es más grande que ese problema y circunstancia. Si no lo crees tu oración no será eficaz. Moisés era un hombre con debilidades y no conocía a Dios, pero Él se le apareció en una zarza ardiente para decirle que lo había escogido para liberar al pueblo de Israel. Moisés estaba viendo un milagro, una zarza que no se consumía y que Dios le hablaba, pero él se enfocaba en sus debilidades. Recuerda que solo somos instrumentos para que Dios haga su obra.

Tal vez no conozcas tanto a Dios, pero Él si conoce tu corazón. A veces pensamos que si le damos lástima a Dios nos dará lo que deseamos, pero a Él lo mueve tu fe. Él necesita fe para desatar su poder. Lo que desata una oración llena de lástima no es compasión y amor, sino enojo de parte de Dios. Con esa actitud le dices a Dios que tu problema es más grande que Él.

Nehemías era el copero del rey Nabuconodosor, pero amaba a su pueblo Israel. Él consiguió con unos israelitas que fueron deportados a Susa y le dan malas noticias sobre Jerusalén.

Nehemías 1:3-5 “Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos”

Puede que el problema te haga llorar, pero luego levántate y clama al cielo con fervor. Lo primero que le dijo Nehemías a Dios fue su grandeza ante esa circunstancia. Él oró colocando su fe en Dios y no en el problema, oró con fe. Luego Nehemías fue a Israel y levantó los muros de Jerusalén. Un hombre con una oración de fe determinó el cambio de un país. Intercedió porque amaba su nación y Dios lo escuchó. Digámosle a nuestros problemas lo grande que es Dios.

La oración que no es eficaz es aquella que se enfoca en el problema, pero la eficaz es la que se hace colocando su fe en Dios. El factor que hace exitosa tu oración es donde colocas tu fe.