“La Oración de Fe” (Servicio de Oración)



Santiago 5: 13: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”  

La pregunta es si estás afligido, porque puedes tener aflicciones y no estar afligido. La cura para la aflicción del corazón es hacer oración, no pedir oración y que otros lo hagan por ti; no está mal hacerlo, pero el mandato es que tú lo hagas. A veces no oramos cuando estamos afligidos porque no tenemos ganas de hacerlo, más bien procuramos que llorar en el hombro de otros. Pero, cada vez que te arrodillas ante Dios, la aflicción no se adueña de tu corazón. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28-30.  Fe es entrar en la aflicción y allí vencer como Daniel, que en medio del foso de los leones clamó al cielo y fue librado. Si clamas en medio de tu aflicción, saldrás de allí a una promoción.

De esto les hablo, de la oración de fe. Fe es tener Palabra de Dios en el corazón. La oración de fe es una forma de orar al Padre, una oración que maneja, conoce y domina la Palabra. No hay manera de hacerla sin conocimiento de la Palabra – la Biblia. – La oración de fe no es igual a una oración de misericordia. En la oración de fe no recuerdas ante Dios el problema, sino Su Palabra. Cuando lo haces, Dios que tiene un compromiso con su Palabra, hará lo que prometió. La oración debe estar fundamentada en la Palabra. ¡Recuérdale a Dios lo que Él ha dicho!

Hay peleas que tienes que pelearlas tú; y es la oración de fe la que te sacará del problema, te dará provisión y abundancia, te levantará de tu enfermedad. Para ello, debes conocer la Palabra, no uno o dos versos de la Biblia, sino todo lo que Él ha prometido. Debemos buscar en la Palabra todas las promesas sobre lo que queremos orar y armar nuestra artillería con las promesas de Dios para orar e interceder. El problema no está en que tengas pasiones humanas, porque Elías las tuvo, pero oró fervientemente conforme a la Palabra y venció. Si estás en necesidad, en enfermedad, tu matrimonio necesita una intervención de Dios o tus hijos, busca en la Palabra y presenta tu oración conforme a esta. ¡Oremos, recordándole a Dios lo que Él ha dicho!