La mejor actitud para orar

Orar es una actitud más del corazón que del caparazón. No venimos a la iglesia a exhibir nuestra espiritualidad al orar, porque cuando hacemos esto, estamos mostrando una actitud de fariseos. Recordemos que no oramos para impresionar, sino para hacer una conexión verdadera con Dios. Quien ora solo por aparentar, su oración no será efectiva.

Cuando venimos a la casa de Dios con un corazón dispuesto a orar no debemos enfocarnos en la forma cómo lo hace el hermano, porque si solo estamos pendientes de cómo ora nuestro vecino, Dios no va a oír nuestra oración; debemos conectarnos con Dios y esa debe ser nuestra preocupación. Abrazaremos nuestro milagro, cuando dejemos de estar pendiente de la oración del hermano y conectemos con Dios con la actitud correcta.

No importa la forma como oremos, lo importante es que derramemos nuestro corazón delante de Dios. Al orar no lo hagamos por aparentar ni busquemos palabras rebuscadas, porque no somos oídos por las palabras que decimos, sino por la forma como las expresamos. ¡La oración no es oída en el cielo por las palabras que se dicen, sino por el corazón con el que se dicen!

Santiago 5: 13-17: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”.

Quien siente tristeza generalmente no tiene ganas de orar, pero la verdad es que no debemos orar cuando tenemos ganas, hay que hacerlo porque es una necesidad. La receta para la aflicción y la enfermedad es la oración. Muchas enfermedades son causadas por el odio y por la falta de perdón, así que la Biblia nos aclara que debemos perdonar; aunque creamos que la otra persona no merece ser perdonada, perdonemos por nuestro propio bienestar, esto hará que seamos sanados. ¡Somos sanados cuando Dios escucha nuestra oración! La diferencia entre ser oído por Dios o no, es la actitud con la cual lo hacemos.

La persecución, o nos aleja de Dios, o nos acerca a Él, lo que sí es cierto es que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28). Cuando estamos frente a grandes vicisitudes es el tiempo oportuno para orar fervientemente a Dios. La aflicción debe despertar en nosotros el fervor de la oración. Este tiempo ha producido que en nosotros se despierte una Iglesia que ora fervientemente.

Muchas veces oramos y parece que todo sigue igual, pero en lo secreto Dios está obrando y pronto el milagro será público, no sabemos como Dios lo va a hacer, pero lo cierto es que Él lo va a hacer. Dios está haciendo algo en nuestro país por cada día que oramos, Él está actuando mientras oramos, ¡Dios está trabajando en el milagro de cada uno de los que está orando fervientemente!