La Importancia de orar en la Casa de Dios

2 Crónicas 7:15-16: “Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.”

En el Antiguo Testamento, cuando la presencia de Dios no se movía sobre el pueblo, ni venía sobre él, sino que se mantenía ante el pueblo en una nube de día, columna de fuego de noche y en el Tabernáculo, andando de un lugar a otro lugar conforme se movía el campamento, David tuvo el deseo de construir una casa en la que Dios pudiera habitar. Él no pudo hacerla, sino su hijo Salomón, quien al poner todo su corazón en ello, la dedicó a Dios, y le pidió que sus ojos estuvieran siempre sobre ese lugar. Dios respondió prometiendo que su oído siempre estaría inclinado sobre esa casa para escuchar el clamor de su pueblo.

2 Crónica 6:19-20; 26-27: “Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar… Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo.”

2 Crónicas 5:14: “Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.”

Hay algo que Dios hizo y lo prometió en el Antiguo Testamento que aún se cumple en este tiempo, y es que en el lugar en el que nos reunimos para orar hay una bendición especial que solo allí podrás recibir, porque cuando vienes a la Casa de Dios a orar y traes tu petición, Dios inclina su oído para oírte y respondértela. Por eso la importancia de orar en la casa de Dios; Él prometió que su oído estaría atento al clamor de su pueblo allí. Dios se siente agradado, cuando juntos, como hermanos, elevamos nuestras oraciones a Él los unos por los otros. Dios es un Dios de pactos, y si Él dijo que haría algo, lo va a hacer. Solo tienes que creer; Él conoce tu petición y te va a bendecir.