“La Iglesia que un país necesita”

¿Te has preguntado alguna vez que necesita la tierra? Dice la Biblia que la tierra clama por la manifestación de los hijos de Dios, esta palabra implica que se levanten y que empiecen a trabajar y a labrar; no solo usted clama por la tierra sino que la tierra clama por usted. Dios puso en la tierra un hombre, un pueblo y una Iglesia para que lleve su mensaje y para que la cultive. Dios creó la tierra de tal forma que le proporcione al hombre todo lo que necesita. Cultivar, quiere decir mejorar a partir de lo que recibes, la tierra está diseñada para que el hombre la cultive, la reedifique, para que la lleve a un lugar más lejos de lo que Dios la hizo en su creación, porque el hombre tiene Reino y dominio.

Existe un problema y es que la Iglesia quiere que Dios haga cosas que le competen a ella, el problema de la Iglesia es su intranquilidad, su inacción, su irresponsabilidad en la tierra que ha sido puesta para ser labrada. Dios levantó en Venezuela sus hijos labradores para que la cuiden y así como Dios puso a Adán en un huerto, te puso a ti en este huerto y te dijo “te he dado poder para que cultives, labres y reedifiques”, es por ello, que cuando la Biblia se refiere a los hijos de Dios habla acerca de los reedificadores de ruinas.

Isaías 61:4: “Reedificarán las ruinas antiguas, levantarán lo que antes fue asolado y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones”.

El hombre fue diseñado por Dios para ser un cultivador, un mejorador de lo que recibe. La tierra venezolana está clamando porque se levanten los labradores que han estado dormidos llenos de conocimiento, pero con poca acción, debemos ser una Iglesia que tiene a Dios en su boca y en sus hechos.

Nehemías 1:2-3 “Vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté por los judíos que habían escapado, los que se habían salvado de la cautividad, y por Jerusalén. Ellos me dijeron: «El resto, los que se salvaron de la cautividad, allí en la provincia, están en una situación muy difícil y vergonzosa. El muro de Jerusalén está en ruinas y sus puertas destruidas por el fuego”.

La Iglesia hoy ora y ayuna pero sin carga, no opera en una fe que obra por amor, nuestra fe la debe mover el amor por un país. No hay nada más poderoso que un líder lleno de amor por un país y no hay nada más poderoso que la fuerza del amor moviendo a una Iglesia. Lo que Dios va a hacer en el país lo va a hacer por medio del trabajo de la Iglesia, la tierra te dará todo lo que necesitas pero debes labrarla, el Señor te da una herencia pero te enseña trabajo.

Dios ha levantado en Venezuela muchas iglesias que tienen Reino, ha levantado la Iglesia que se necesita para esta hora. Porque cuando Israel necesitó en su momento de crisis, de Nehemías, este ayunó, oro, tuvo carga  y tomó una acción de reedificar, animó a todos los que habían quedado en la ciudad a reedificar. Les instó a levantarse a unirse y empezar a reedificar un país destruido.

Nehemías 2:17: “Les dije, pues: —Vosotros veis la difícil situación en que estamos: Jerusalén está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. Venid y reconstruyamos el muro de Jerusalén, para que ya no seamos objeto de deshonra”.

¿Sabe cómo se vence el oprobio? Se vence levantándose a trabajar, recordemos que mayor es el que está con nosotros que el que está en el mundo. Cuando tienes a Dios en tu corazón tienes Reino y tienes poder. Nehemías se levanta por un país y se hace de un pueblo para trabajar por su país y abole la usura, educándolos financieramente a dar, trayendo Reino a la tierra. El que es labrador no se pone en la tierra para depredarla, sino que ve la tierra y le da y el resultado del que da, es que a él también se le dará ¡Fuimos creados para ser cultivadores!