“La humillación que mueve el cielo” (Servicio Especial de Oración)



Testimonio Joven Yulai García: “yo crecí en el mundo de la santería y el espiritismo. Cuando mi esposo me dejó me invitaron a Colombia, pensé que era para trabajar en la santería, pero cuando llegué era un lugar donde se dedicaban a la trata de personas, habían hasta niñas de 10 años. A mí me llevaron a la selva para ser dama de compañía en la guerrilla, estaba secuestrada. Allí había una joven cristiana que estaba apartada y para liberarme, esa joven ofreció su vida por ello. Los guerrilleros decidieron dejarme libre, caminé 10 pasos y escuché los tiros cuando la mataron.

Caminé durante dos días y llegué a Santander, a una casita que era una iglesia pentecostal, la pastora me dio comida y dinero para venir a Valencia. Llegué a esta ciudad un día antes del Congreso de Jóvenes 2015, ese día decidí quitarme la vida, pero una joven de la Iglesia Maranatha Barquisimeto llegó a mi casa a predicarme y fue Dios quien evitó que no me matara. Ella me invitó al Congreso, pero igualmente fui con mis collares y prendas de santera por temor a morirme.

Al llegar vi a los jóvenes bailando y adorando a Dios, me sorprendió mucho. Cuando la pastora Rebeca Bertucci dio el testimonio de la sanidad su hija Valeria, todos los collares de plata de santería que tenía puestos se reventaron solos. Jesús me abrazó con su amor y me dijo “te perdono”, Él me liberó de toda opresión. Solo Jesús hizo que una persona como yo sobreviviera. Les cuento mi testimonio sin dolor porque Jesús me hizo una persona nueva. Me bauticé, morí para el mundo y vivo para Cristo.”

Enseñanza “La humillación que mueve el cielo”

Todo esfuerzo de oración y ayuno tiene un propósito y es mover al cielo. Las respuestas para todo lo que un país, una iglesia y un creyente necesitan están en el cielo, en el trono de Dios, pongamos nuestros ojos en Jesús.

2 Crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Este es un pueblo que se humilla, que ora y busca el rostro de Dios, se convierte de sus malos caminos y se aparta de su conducta perversa. La consecuencia de todo esto, es que Dios perdona sus pecados y sana su tierra.

Dios es omnipresente y está en todo lugar, pero la presencia manifestada de Dios está entre los querubines, en la gloria de Dios, es la que salva, quema a un cáncer y la que transforma a las personas, esa es la presencia de Dios que necesitamos. Vivamos una vida que mueva el cielo, debemos ser una iglesia que predica y se separa del pecado, porque queremos mover al cielo. En circunstancias difíciles necesitamos una iglesia diferente, unos pastores diferentes y unos jóvenes diferentes que se dediquen a buscar al Señor.

Todo empieza por la santidad, no pertenecemos a nosotros, fuimos sacados del mundo, libertados de las tinieblas y sacados a la luz, ahora pertenecemos a Jesús. Nunca seremos especiales para Dios a menos que seamos santos.

Dios necesita una comunidad de creyentes que sean sus representantes en la tierra, dignos de su Reino ¡Somos un pueblo santo! Somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Tenemos el privilegio de llevar la Palabra de Dios y en ese nombre ejercer su autoridad en el mundo. Cuando honremos el nombre de Dios, su poder vendrá sobre nosotros para sanar y restaurar.

Dios está buscando un pueblo santo que este comprometido con su obra, santidad y su misión de honrarle, porque somos sus embajadores en la tierra, somos llamados a honrarle. El cielo no tiene comunión con el orgullo, la avaricia y la independencia, eso debe salir de nosotros para que agrademos a Dios. Él está buscando corazones contritos y humillados. Dios no recibe a cualquier corazón, esa fue la diferencia entre David y Saúl, David pecó más, pero se arrepintió y deseaba ser corregido y ayudado por Dios.

Ezequiel 36:23 “Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.”

Profanamos el nombre de Dios cuando declaramos una palabra que no vivimos. Satanás quiere desprestigiar a nuestra nación e iglesia, por eso nos lleva a profanar el nombre del Señor con nuestras acciones.

Vivamos y oremos en una actitud de humillación, no aceptemos el orgullo y la independencia. Los que están en posición de liderazgo, no son productores de luz o gloria, todos somos reflectores de la gloria de Dios. La única forma de reflejar el amor y la justicia de Dios es pasando tiempo con Él, en comunión.

Tu espíritu es como una batería solar que se carga en la presencia de Dios. Vírate hacia el sol de justicia, adórale, bendícele y humíllate ante Él. No estamos buscando prosperidad, el dinero o el poder, en estos tiempos buscamos tener el carácter y la humildad de Dios. Somos un equipo y un cuerpo, estamos haciendo todo para Él, no debe haber competencia entre nosotros porque si alguna competencia tenemos, esa viene de Cristo.

Pasa tiempo con Dios para que Él recargue tu espíritu y cuando salgas al mundo seas luz. El problema es cuando las personas están tan ocupadas en la viña del Señor que desconocen al Señor de la viña. Cantamos y predicamos de Jesús, pero no pasamos tiempo con Él. Pasa tiempo con Jesús y tendrás el carácter y la unción de Dios, así nunca te fundirás en el trabajo que hagas para Él.

1 Crónicas 16:11 “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente.”

Si quieres avanzar en Dios, profundiza en su presencia. Hemos abusado de la gracia de Dios, su amor cubre el pecado con un líquido rojo, que es la sangre de Cristo. Todo el peso del pecado, estaba en la cruz y Jesús derramó su sangre. La sangre de Jesús es la manifestación líquida del amor de Dios. El amor de Dios está en la sangre de Jesús. Quien confiesa su pecado alcanzará la misericordia.

No hay atajos para pecar y orar, pensando que Dios se hará de la vista gorda. Un pueblo santo será un pueblo poderoso. ¡Debemos volvernos a Dios!

Isaías 55:6-7  “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”

Somos gente santa, pero no condenatoria, somos justos pero no farisiacos. En cualquier situación busquemos a Dios. Cambiemos nuestra forma de pensar y volvámonos a Él. Si Dios tiene misericordia de alguien, ¿quién eres tú para condenarlo? Él es amplio para perdonar.

Esdras 8:23 “Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio.”

No estamos orando a dioses falsos, sino a Aquel que hizo los cielos y la tierra. Dios espera que tengamos un corazón amplio, Él está esperando que nuestros corazones se levanten para adorarle genuinamente. El corazón de un país no lo puede cambiar el hombre, solo lo puede hacer Dios, pero esa revolución debe comenzar en la iglesia. Asegurémonos que nuestra iglesia está caminando en santidad, viene un tiempo de restauración y ese tiempo comienza con la confesión de pecados. La primera tierra que Dios sanará eres tú, tu espíritu, alma y cuerpo, posteriormente tu familia, comunidad y tu país porque la humillación mueve a Dios.