“La humildad como arma para vencer a Satanás”

Mateo 11: 29-30: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Para conquistar una victoria, tenemos muchísimas armas, entre ellas está la oración, pero también la humildad es un arma muy poderosa. Jesús dijo: aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. Todo el que se humilla Dios lo exalta. Satanás no toda la vida fue Satanás, él era un ángel de Dios, pero, cuando perdió la humildad, se convirtió en Satanás. Y él va a intentar llenarte de orgullo y aplacar tu humildad para que no avances en tu vida. ¡Tenemos que aprender a ser humildes! Porque cuando lo somos, vamos siempre en contra de Satanás. Tienes que hacerle frente a Satanás, y yo creo que la mejor forma es teniendo un corazón contrito y humillado delante de Dios. Nadie que sea igual a Satanás, podrá vencerlo.

Cuando eres humilde te pareces a Jesús. ¡Decide hoy parecerte a Él! La Biblia dice que Dios da gracia a los humildes. ¡Es tiempo de que usemos esta poderosa arma contra Satanás! La humildad inicia con la obediencia, y nace en el corazón. Usted aprende a ser humilde obedeciendo y muriendo a sí mismo. Quien es humilde es rápido para obedecer, porque sabe que en la obediencia hay que apurarse, para ejecutarla. La decisión de ser humilde cuesta, pero sí se puede. Para ser humilde hay que doblegar la carne.

Tenemos que aprender de Jesús su humildad y obediencia. Lo que Dios notó en el corazón de David, fue su humildad. La humildad fluye en el corazón, no tiene que ver con lo externo, tiene que ver con una actitud del corazón. El cielo siempre reconoce la humildad. Si alguien quiere ser grande, empiece por ser humilde. David, cuando se presentó ante Goliat traía el respaldo del cielo, porque el cielo respalda a los humildes.

Mateo 20:26: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.”

En la medida que usted sirve, en esa medida usted crecerá. Es tiempo de abrir nuestros corazones y recibir cualquier corrección para crecer. No es de asombrarse que un orgulloso viva quejándose de lo que no tiene. La humildad nunca es apariencia. Dios te va a bendecir y te va a usar de una manera poderosa, pero debes tener un corazón humillado para poder recibir todo lo que Él te va a dar.

Filipenses 2:3-8: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

Hay problemas o circunstancias que van a solucionarse en tu vida, cuando te humilles de corazón. ¡La humildad es un arma poderosa que debemos usar para vencer a Satanás!