“En la gracia de Dios está mi fuerza”

1 Pedro 5: 5-11: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

Hay áreas en tu vida que no podrás vencer y victorias que no podrás ganar sino con la gracia de Dios. No importa cuánta habilidad o fuerza pienses tener, solo la gracia de Dios puede abrir el camino que andas buscando. Cada vez que nos encontramos frente a retos que parecen imposibles de alcanzar, su gracia es suficiente para lograrlo, allí es cuando debemos apelar y acercarnos a lo más importante, que es la gracia de Dios, el favor que Él extiende para completar lo que a nuestra fe le falta. Lo que Dios nos ha llamado a hacer puede tener una logística y operatividad en lo natural, pero no es asunto natural, Dios nos llamó a trabajos que tienen que ver con la eternidad, con cosas inconmovibles que van a permanecer en el tiempo y no puede tratarse solo con habilidad humana, ideas o pensamientos de hombre, cuando nos enfrentamos a retos tan grandes, entonces necesitamos la gracia de Dios en nuestra vida; tenemos que recocer que necesitamos de Dios, y pedir que el Espíritu Santo despierte en nosotros hambre y necesidad de Él, debemos humillarnos de corazón para que Dios complete en nosotros lo que nuestra fe aún no pueda alcanzar, porque hay niveles de fe, pero cuando vemos semejantes retos y  circunstancias adversas, debemos poner nuestra confianza solo en Dios.

Dios no es todo lo que hemos aprendido de Él hasta este punto, usted conoce, actúa y se maneja en lo que se le ha revelado hasta este momento, pero hay mucho más que se nos va a revelar en este tiempo. Cuando pasamos por circunstancias que no habíamos pasado, es el mejor momento para conocer a Dios de la forma que no lo habíamos conocido, y cuando te da la victoria, puedes decir que le conoces en una dimensión que antes no conocías, se te es revelado como un Dios capaz de dar la victoria en medio de un gran conflicto. La gracia de Dios no nos fue dada solamente para sostenernos y soportar la prueba, también fue dada como instrumento para vencer toda circunstancia, es la fuerza de Dios habilitándote para lograr lo que en tu propia fuerza no puedes lograr, el carácter de lo que Dios es y lo que puede actuando en ti; no por obras o meritos, usted y yo quizá no éramos los más capaces pero si los más dispuestos, porque Dios no ve lo que ve el hombre, Él ve corazones dispuestos a hacer lo que Dios dice que se haga y como Él dice que se haga.

Aunque la gracia nos fue dada a todos no es para cualquiera, el apóstol le dice a la Iglesia “someteos hijos a vuestros padres, jóvenes a vuestros ancianos”, les está diciendo que no hay gracia si no estás bajo autoridad. Todo aquel que no reconoce la autoridad que Dios coloca, se sale del manto de la gracia, porque potencias tu poder y autoridad cuando estás bajo autoridad. Jesús mismo fue sorprendido cuando aquel centurión lo aborda y le dice mi siervo está enfermo y yo necesito una palabra para su milagro; Jesús iba de camino a sanar a una joven cuyo padre le había pedido, la cual estaba en peligro de muerte, sin embargo este centurión aborda a Jesús y cuando Jesús le dice vamos, él le dice: “no es necesario que vayas a casa, solo di la palabra, porque yo soy siervo bajo autoridad y al que yo le digo ve, va, y al que le digo ven, viene y yo reconozco que tú eres un hombre bajo autoridad y tú con solo decir la palabra mi siervo sanará”, Jesús se queda mirándolo y dice: “pero quién es este hombre, ni aun en Israel he hallado tanta fe”. Cuando usted aprende el principio de estar bajo autoridad lo que tu fe no logra, Jesús lo completa con su gracia.

La autoridad está en la Palabra y cuando usted entiende la autoridad que hay sobre Jesús, no necesita decirle confírmame si pasa esto o aquello, usted solo dice di la Palabra, usted no esté apostando a ver si sucede algo porque lo que Dios dijo sobre Venezuela va a suceder, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, la Palabra que ha salido de su boca no volverá atrás vacía. Cuando tienes un nivel de dependencia de la Palabra de Dios activas la gracia inmediatamente y lo que iba a suceder en años, sucede en meses y lo que iba a suceder en meses, sucede en semanas y lo que iba a suceder para la otra semana, puede suceder en un día. La gracia tiene que ver con salvación y con vida eterna, la gracia es favor de Dios sobre un pueblo y en Venezuela hemos hallado gracia delante de la presencia de Dios y ¿por qué? Porque la manifestación de la gracia en primer lugar es arrepentimiento y salvación.

Cuando Noé predicaba y construyó un arca dice que halló gracia ante Dios, Él había destinado destruir la tierra por la maldad que había, pero miró a un hombre que le enamoró el corazón y por mirarle el corazón a ese hombre, antes de enviar un juicio, Dios envió su  gracia para salvación. Dios nunca va a enviar un juicio antes que mande su gracia de favor y misericordia, porque grande es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia, que se duele del castigo a su pueblo y por eso, la salvación de Venezuela está más cerca. Este asunto de la gracia de Dios no se trata de mover gente, sino de mover a Dios con nuestra humildad, estando bajo autoridad, el peor error que se puede cometer es salirse del manto pastoral que Dios estableció, si usted no entiende eso se sale de la autoridad y si no estás bajo ella eres un ente independiente, el manto de autoridad te va a proteger y guardar.

Gracia es depender absolutamente de Dios para vencer las pruebas, no fue dada como una excusa para pecar, la gracia nos fue dada para vencer de una vez el pecado que te asedia.  La Biblia habla de que Él resiste al soberbio, al que ve a su hermano por encima del hombro y piensa que es inferior a él, la Palabra de Dios está llena de ejemplos donde Dios hizo más con sencillos y humildes que con capaces, lo vil y menospreciado escogió Dios para avergonzar a los sabios de este mundo. La gracia no se compra ni se merece porque es un don de Dios, estamos bajo un nuevo pacto que no tiene que ver con obras, es un pacto de amor y esa gracia si le podemos poner un nombre se llama Jesús el Hijo de Dios, toda gracia esta en Él.

Cuando hallas gracia antes lo ojos de Dios cambia tu posición y pasas de estar abajo para estar arriba, Jesús en la cruz del calvario estaba en obediencia y Dios lo sostenía con su gracia en medio de la prueba, Satanás pensaba que estaba ganando pero al tercer día Jesús resucitó y siempre habrá un tercer día porque hay una gracia mayor que tu problema. Dios permite que seamos probados en el tiempo de la aflicción para conocer nuestro corazón, pero luego que hayamos sido probados Dios promete traer un tiempo de tan gran abundancia que se nos olvidará la vergüenza que un día pasamos porque vienen días de alegría y de risas, el Señor hará que olvidemos el pasado.