“De la defensiva a la ofensiva”

¿Cuántas veces hemos sentido que hemos perdido algo que no debíamos perder? Sin embargo, no perdemos algo hasta que perdemos autoridad y poder; y la Iglesia y el creyente para poder conquistar territorio perdido, tendrán que pasar de una posición defensiva a una ofensiva. La Iglesia ha estado escondida en templos, en sus fracasos, miseria y enfermedad, tratando de mantener la vida que le queda, pero Dios quiere que salga de una posición defensiva a ofensiva para conquistar territorios cedidos a Satanás. Cada vez que perdemos algo es porque perdimos autoridad y poder, pero en el mundo espiritual lo que le da fortaleza al ejército de creyentes en Dios, es la oración.

La única forma de pasar de la defensiva a la ofensiva es teniendo poder y autoridad, y eso se logra de una sola manera, a través de la oración. Cuando la Iglesia descubre el poder de la oración, no para defenderse sino para conquistar territorio, lo que el enemigo le quitó pasará de perder a ganar, de enfermedad a sanidad, de derrota a victoria, esa es la gran diferencia. La oración nos abre los ojos, ella nos hará ver cómo deben ser las estrategias para vencer a Satanás. Cuando la Iglesia pierde poder y autoridad, perderá territorio, y si queremos ganar autoridad en cualquier área, tendremos que mejorar nuestra vida de oración.

Estamos frente a un gran conflicto y no lo vamos a ganar si no le damos la importancia a la oración, si queremos ver lo sobrenatural tendremos que mejorar la vida de oración. La verdadera fuente del poder y la autoridad sobre los demonios lo da la oración; si estamos peleando con algo que no hemos podido vencer debemos aumentar la vida de oración.

Jesús enseñó a sus discípulos a orar y les dijo cuando oren háganlo así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, y la palabra “reino” quiere decir poder y autoridad, y lo que trae el reino es la oración, por eso Jesús dedicó tiempo a la oración. El único poder ilimitado que tenemos es el poder que nos da la oración y el ayuno.

Efesios 6:11-13: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo, porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes” 

El diablo tiene asechanzas y planes, pero para vencerlos debemos tener una vida de oración fuerte; la fórmula secreta para conquistar lo que antes habíamos perdido, es la oración. El enemigo no se irá de un lugar hasta que la Iglesia recupere poder y autoridad, solo de esta forma recuperaremos territorio. La Iglesia debe pasar a una actividad más ofensiva, y para pasar a ella necesita recibir poder y autoridad, y la oración es el medio para poder conquistar.