“La crisis según Dios”

Dios es el que tiene la última palabra, su opinión es la que importa. La forma en la que Él actúa es la que deja marca en nuestras vidas. Dejemos de ver la crisis como la ve el mundo, ya sea política, espiritual o cualquiera por la que pasemos, más bien veámosla como Dios la ve. La crisis es un tiempo, un período, y como dice la Palabra, “todo tiene su tiempo”, entonces, ella no es eterna, sino temporal; el único eterno es Dios y su Palabra. ¡Esta crisis va a pasar!

El primer fundamento de la crisis es que es universal, puede suceder en cualquier momento y en cualquier área de nuestras vidas. Enfoquemos nuestra mirada en cambiarla, pidamos ayuda a Dios. El segundo fundamento es que la crisis es imparcial, puede sucederle a cualquier persona, al que va a la iglesia y al que no, al que ayuna, ora y al que no. Por esto, debemos fundar nuestra casa en la roca que es Jesús, en su Palabra y no en la arena, para que cuando venga la crisis no la derribe, salgamos victoriosos y más bendecidos que antes. ¡Tengamos fe y avancemos!

2 Corintios 11: 23-27: ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;”

El apóstol Pablo pasó por numerosas crisis y estos procesos los usó Dios para ensanchar su fe y enseñarle cómo buscarlo a Él, “porque a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”, Él tiene un propósito con eso y cuidará de ti, así como cuida de las aves. Dejar nuestras experiencias y capacidades de lado para buscar a Jesús y pedir su ayuda para salir de la crisis. Si Jesús está con nosotros en la barca, la tormenta pasará. El diablo va a querer hacerte dudar de que Dios está contigo cuando ores, pero creemos en su Palara, que Él está con nosotros. ¡Aférrate a su Palabra, y vencerás! No nos enfoquemos en nuestro problema para que no lo veamos tan grande. ¡Enfócate, espera en Dios y recuerda sus hechos gloriosos, Él no te va a decepcionar!

Salmos 42: 1-11: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”